Cartas al Director: Retrato del héroe moderno

Oscar Sipán

A los dieciocho años ya habrá ganado doscientos millones. Destacará en las categorías inferiores de un gran club de fútbol, convirtiéndose en indiscutible del once titular en una liga multimillonaria. Deslumbrado por el éxito, flirteará con una vida de lujo y derroche, acunado por los elogios de los medios de comunicación que verán en él al nuevo Maradona. Una frase cambiará su vida: ?Es culpa mía, culpa mía personal, si el mundo va mal?. Desde ese momento, los cimientos sobre los que caminaba ?sólidos, firmes en apariencia-- se desmoronarán y tendrá que elegir. ?No basta con decir: soy un privilegiado. Debo hacer algo más?, pensará. Así que abandonará su avaricia y dedicará el resto de su carrera deportiva a los demás. De sus botas saldrán hospitales, escuelas, bibliotecas...esperanza para los que no tienen nada. No será más que un hombre sencillo con un don y la oportunidad de cambiar muchas vidas, de equilibrar una pequeña parte de una balanza injusta. Peleará cada balón con una furia ciega, porque cada balón recuperado significará una victoria de los que sufren, de los que siempre pierden, de las hormigas del capitalismo salvaje. Acariciará el césped pidiéndole magia para sus botas y saldrá a darlo todo. ¿Quién podrá frenar a un hombre con una misión de tal calibre? ¿Quién podrá derrotarlo? Su regate elegante y sus movimientos eléctricos emocionarán a una masa que, con la admiración cristalizada en las pupilas y un rayo de esperanza, verá en él la casi olvidada aureola del héroe. Un héroe en tiempos tristes, de egoísmo sin límite y penuria moral. Tendrá una larga carrera y llevará su disciplina hasta al final, exigiéndose un poco más en cada entrenamiento y, a la vez, mimando su cuerpo, sabedor de esa pesada carga que es la responsabilidad hacia los demás.

Aquel hombre será la semilla. Y la sociedad cambiará.

Cada uno pinta lo que quiere en el lienzo de su vida. Así veo yo el retrato del héroe moderno. Y me ilusiona pensar que puede hacerse realidad. Pero ahora me dirijo a ti, futbolista de élite. ¿Crees que puedes hacer algo más?

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