La ermita de Loreto, de nuevo observatorio de las "lágrimas de San Lorenzo"

La observación de la lluvia de estrellas fugaces de las Perseidas, fenómeno estelar más conocido como ?Las lágrimas de San Lorenzo? se ha convertido en uno de los actos del programa de las fiestas laurentinas que más interés despierta entre centenares de oscenses. Un acto que desde hace unos años viene poniendo en marcha la Asociación Astronómica Oscense, y que se ha convertido ya en una de las actividades obligadas en el programa festivo. Hasta la explanada de la ermita de Loreto, los miembros de la Asociación desplazan sus telescopios, y realizan distintas observaciones, mientras por un sistema de megafonía se va explicando qué es lo que se puede ver por cada telescopio, y también el fenómeno en sí de las Perseidas.

Año tras año, por estas fechas, las noches de verano se inundan de miles de deseos e ilusiones. Las ?Lágrimas de San Lorenzo? vuelven al firmamento para representar el mayor espectáculo luminoso del cielo. Es, sin duda, la lluvia de estrellas más importante del año. Cada hora, 90 meteoritos entrarán en la atmósfera a 65 kilómetros por segundo.

El procedimiento de observación es sencillo. Sobre las 0,30 horas, momento en el que más estrellas fugaces podrán observarse en el cielo, habrá que mirar al Noreste, justo debajo de la constelación Cassiopeia, que tiene forma de W o de N invertida. La lluvia de estrellas entrará por la constelación de Perseo, hacia donde deben confluir todos los haces de luz de las estrellas observadas.

La explicación de este fenómeno astronómico es más sencilla de lo que puede parecer a simple vista. Los cometas son asteroides formados por hielo y otros elementos que, al igual que la Tierra, mantienen una órbita determinada. Cuando un cometa pasa cercano al Sol, se desprenden fragmentos del asteroide que quedan flotando en el espacio. Cada agosto, la órbita de la Tierra se cruza con la órbita y la basura cósmica desprendida del cometa Swift-Tuttle. Esos restos entran en la atmósfera terrestre a una velocidad de entre 12 y 65 kilómetros por segundo, se convierten incandescentes y se desintegran, desprendiendo esa luminosidad característica que les dio el nombre de estrellas fugaces. La velocidad y el tamaño de los meteoros suelen determinar el grado de luz de la estrella fugaz. Ropa de abrigo, un buen bocadillo y una lista con unos cuantos deseos. Es todo lo que se necesita para pasar una noche agradable entre amigos y contemplar los cientos de estrellas fugaces que iluminarán la noche del 12 al 13 de agosto.

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