De nuevo, el tiempo

Alberto Cebrián

De nuevo, el tiempo. Parece que nos podíamos olvidar de una vez de las referencias al tiempo porque llegaba el momento de vivir las fiestas de San Lorenzo. La estadística está para algo y lo que solemos observar al analizar los datos referidos a otras fiestas laurentinas es que el sol, el calor,... son protagonistas entre el 9 y 15 de agosto. Sí, claro que sí, con alguna que otra tormenta que dejan en la capital oscense refrescantes trombas de agua. Pero ¿acaso recuerdan alguna mañana de San Lorenzo con 10 grados a la hora de empezar la actuación de los danzantes?, ¿han visto llover durante la primera de feria?, ¿han vivido más de 48 horas con viento que ha rondado permanentemente los 30 kilómetros por hora? Este año las fiestas de San Lorenzo han sido así. Especialmente en los días clave, es decir, las jornadas del 9 y el 10 de agosto.

Creíamos que estos días no tendríamos que hablar del tiempo y sí de toros con sol y moscas, de veladores repletos a cualquier hora del día, de noches en las Peñas, de horas previas a los danzantes multitudinarias en la plaza de San Lorenzo,... pero el ?tiempo? no ha querido tomarse unas vacaciones.

Si durante el año hemos tenido que hablar de la sequía, con importantes efectos en el sector agrario (en los cultivos de secano, en restricciones en el regadío, en la escasez de pastos para el ganado extensivo,...), si durante el verano hemos hablado de un mes de julio atípico (sobre todo en la montaña), las fiestas de San Lorenzo no han sido una excepción; que se lo digan a los hosteleros, a los feriantes, a las Peñas,... a aquellos colectivos, en definitiva, cuya actividad se desarrolla al aire libre.

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