El alcalde de Huesca destaca en su mensaje de Fiestas la identidad Oscense

Fernando Elboj, Alcalde de Huesca.

Felizmente se cumplen los ciclos de la vida. La Ciudad, a nada que se decapa, exhibe su herencia hortelana y un respeto casi religioso por la sucesión de las estaciones. Hay un tiempo para la siembra y un momento para la cosecha, y días para el trabajo y ocasiones para su recompensa. Todo oscense, en mayor o menor grado, percibe en agosto el barrunto de la ceremonia festiva; hay en el aire una expectación palpable, como si un círculo vital estuviera a punto de cerrarse.

Quienes han vivido en familia de labradores, como yo mismo, saben que esa sensación es cultura oscense en estado puro. Antes del santo peñista y urbano estuvo el San Lorenzo de la huerta y la albahaca. De mano del santo patrón, la Ciudad ha crecido sobre los cultivos sin renunciar a ese vínculo sacramental con la tierra y sus tradiciones. Y esa perspectiva invita a una reflexión sobre lo pasado y lo futuro bajo la inspiración laurentina.

San Lorenzo es energía y carácter al ciento por ciento. Es, sobre todo, una vitalidad que hemos sabido trasladar a todo ámbito ciudadano. Durante la fiesta mostramos en su máxima expresión un orgullo de colectivo que se transforma de inmediato en ímpetu y conciencia. Nuestra semana laurentina tiene en eso su conclusión más sublime: la identidad común, que nos invita a revivir la nobleza de las tradiciones e imprime ilusión y dinamismo a las ideas.

Huesca es una Ciudad que construye su futuro con entusiasmo, consciente, además, de que ese mañana depende de nuestra unión en un proyecto básico de desarrollo. Hemos apuntalado ese proyecto con el mejor criterio oscense: con apertura y tolerancia, con afán de progreso y convivencia, comprometidos sin excepciones en un empeño global. Es un apasionante desafío a las actitudes propias y universales, y no hay actitud más positiva y solidaria que la emoción laurentina.

Pidamos, pues, a San Lorenzo la capacidad de afrontar el reto con el mejor de los ánimos y la entrega más enérgica. Disfrutemos la fiesta sin dar ocasiones al cansancio, y después, todos y todas en la misma dirección, aprovechemos la fantástica inercia de los días inolvidables.

Recibid de vuestro Alcalde el deseo de una semana especialmente feliz.

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