Cuatro minutos

Cristina Pérez

Si usted le quita el ?hola cariño qué tal?, si suprime los trámites de llegada a casa con los saludos de costumbre y si no cuenta lo de ?alcánzame el pan, toma el vino, levanta los pies que no llega la escoba..? si quita todo esto, la conversación de pareja al día se reduce- atención- a ¡¡cuatro minutos!!.

Ya saben que el verano es caldo de cultivo de estadísticas, encuestas y estudios. Bien. Pues un grupo de expertos han sumado y han llegado al resultado final de que una pareja solo habla cuatro minutos, de temas que van más allá de comentarios y demás.

Es decir, que no se habla apenas. Dicen que entre atender a los niños dentro del hogar, con la tele enchufada a todas horas, el internet y las tareas domésticas, las parejas no hablan. Y esto no está bien. Porque toda relación humana está basada en el diálogo y la comunicación. Pruebe usted a mantener una charla más o menos productiva durante cuatro minutos. Nada. Para cuando usted ha comenzado a exponer el tema ya le suena la campana.

Pero no sé yo si los encuestadores han tenido en cuenta que una discusión, a veces, también forma parte de la comunicación. Discrepar, no compartir criterios y discutir civilizadamente también cuenta. Y nadie discute sólo cuatro minutos.

Cuatro minutos es nada. Y no sirve que digan que a veces no hace falta hablar, ni sirve (por lo menos para todos los días) ese gesto de dejar hablar a las flores, a la música y esas milongas tan enternecedoras que de vez en cuando están bien y que a menudo cansan.

Hay que hablar. Cuando llegue su pareja a casa haga la prueba. Ponga el cronómetro en marcha y comprobará que tienen razón. De conversación pura y dura estamos hablando. Esa de sentarse y levantarse a las dos horas de charla, nada de nada.

Cuatro minutos al día por trescientos sesenta y cinco días de un año, salen un total de veinticuatro horas. Vamos que con su marido, su mujer, o su pareja solo habla un día al año . Muy poco¿no?

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