Digan lo que digan...

Beatriz Viejo

Sin darte cuenta ya se te ha ido el billete de 10 euros, y el de cinco y como te descuides el de 20. Y es que digan lo que digan ... el euro cunde menos. Es algo que está en boca de todos y que lo vivimos día a día. Los billetes y las monedas desaparecen antes de que queramos darmos cuenta. No se si por que es menor la cantidad de los billetes, porque los precios han subido o porque con la nueva moneda todo parece más barato. Creo que posiblemente sea más por esta última causa.

La alarma está en nuestros bolsillos y nuestras carteras. Sacar un billete es verlo desaparecer al momento. ?Tiembla?, dice el monedero cuando sale a pagar. Y es que digan lo que digan ... los precios se han redondeado en la mayor parte de los sectores al alza, y eso quieras que no se nota. Que hasta los chucherías de los niños se hayan redondeado a cinco céntimos es algo que clama al cielo. Porque cinco céntimos no son las cinco pesetas de antes por mucho que quieran hacernos creer. Cinco centímos son 8, es decir 3 pesetas más de lo que costaba antes una fresa o una mora.

Y no digamos ya en la cesta de la compra. Hay que ver como redondeo a redondeo, peseta a peseta o céntimo a céntimo (que un céntimo no es una peseta sino 1.66 céntimos) la cuenta sube hasta cantidades antes nunca alcanzadas. Y es que el hecho de ver que algo cuesta 3 euros en lugar de las casi 500 pesetas te lo hace ver mucho más barato y ala, al carro. Eso a pesar de que muchos todavía seguimos convirtiendo a pesetas los precios para asegurarnos. Pero es que ver 3 en lugar de 500 (y ya estoy redondeando al alza) anima mucho a adquirir todo aquello que antes no comprábamos o nos costaba más hacerlo. Y es que digan lo que digan ... el euro embauca.

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