Cartas al Director: A vueltas con perejil...

David Lanaspa

El otro día, mientras estaba escuchando en la radio un programa nocturno de deportes, lo interrumpieron para conectar con los servicios informativos.Malo, pensé, algo gordo debe pasar.Confirmado.Doce militares marroquís habían invadido la isla española de Perejil, cerca de Ceuta.

Lo que en principio tenía visos de argumento de película de Berlanga, o de una conversación del irrepetible Gila con su inseparable teléfono, se fue tornando con el paso de las horas en un problema diplomático de altura entre España y Marruecos.

El hábil rey alauita Mohamed VI, ha recogido el testigo de su padre, el rey Hassan que aprovechó la agonía de la dictadura franquista y el caos reinante, para organizar la "marcha verde", y anexionarse un territorio español por aquel entonces, como era el Sáhara.

Y le otorgo a Mohamed VI el adjetivo de hábil, porque realmente lo ha sido.Ha aprovechado una coyuntura extraordinariamente favorable.En primer lugar, invade la isla de Perejil cuando el Gobierno español cambia de Ministro de Exteriores, y estando Marruecos sin embajador en España ( ya que estaba llamado a consultas).

Segundo, la ocupación se produce tras el anuncio del Gobierno británico, de una futura cosoberanía hispano-británica sobre Gibraltar ( comparación inevitable con Ceuta y Melilla).

Y tercero, la invasión se produce, cuando tiene a todo su pueblo anestesiado y obnubilado, debido a los fastos de la boda real del hábil monarca Mohamed VI, sin capacidad para poderse enterar por la ya de por si censurada prensa marroqui.

¿Tantas casualidades? Yo creo que son demasiadas para calificar la invasión como elegida al azar.Fue un acto estudiado al milímetro, incluso hasta la isla o islote elegida también lo es, ya que el Gobierno de Rabat, se ampara en un supuesto vacío legal de la soberanía de Perejil.

Lo que está claro es que a Marruecos en este momento, le ha intereado romper el status quo existente hasta la fecha, que aunque era muy débil era suficiente para poder "convivir amistosamente".

De cualquier forma, es evidente, que Marruecos ha lanzado un nuevo órdago a España, y mucho me temo que no sea el último, porque inevitablemente tarde o temprano aflorarán sus viejas aspiraciones sobre Ceuta, Melilla y las Islas Canarias.Y sino, al tiempo.

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