El Constitucional anula la condena a los padres que negaron una transfusión a su hijo en Ballobar

El Tribunal Constitucional ha anulado la condena por un delito de homicidio a Pedro Alegre y Lina Vallés, padres de un menor de 13 años que falleció en septiembre de 1994. La familia, vecina de Ballobar, debido a sus creencias religiosas, se negó a que se realizase un transfusión de sangre lo que motivó que el tema llegara a los tribunales.

Ahora, el Constitucional anula la sentencia, de dos años y seis meses, que había impuesto la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo al entender que la actuación de los padres estaba amparada por el derecho a la libertad religiosa. La Audiencia de Huesca ya absolvió a los padres, testigos de Jehová, pero el Tribunal Supremo admitió el recurso del fiscal y dictó una nueva sentencia, que ahora ha sido anulada.

HISTORIA DE MARCO ALEGRE VALLÉS

Todo empezó el día 7 de septiembre de 1994, cuando Marco sufrió una caída en Ballobar cuando montaba en bicicleta lo que le provocó una fuerte hemorragia nasal producida por el fuerte golpe.

Pasado el susto, al día siguiente, día 8, el niño sufrió un desmayo en el transcurso de una reunión que mantuvieron los Testigos de Jehová en Fraga. En primera instancia es trasladado al centro de salud de Fraga y desde ahí al Hospital Arnau de Vilanova de Lérida. Al comprobar el cuadro médico que presenta el joven, optan por realizarle una trasfusión. Intervención que no llega a realizarse al negarse a la misma los padres y el propio niño.

Ante el estado de salud, los médicos logran una autorización judicial para practicar esa trasfusión. Pero el estado de excitación del joven al verse en las puertas de recibir esa transfusión aconsejan no practicarla ante posibles consecuencias fruto del ataque de nervios. A la vista de esta situación el padre firma el alta voluntaria y el joven abandona el centro hospitalario.

Pasa el fin de semana en Ballobar y los vecinos de esta localidad perciben el rumor de que el joven Marcos A.V. padece leucemia. Sin embargo será al día siguiente cuando sus padres deciden acudir al Hospital del Valle Hebrón para cerciorarse de ese diagnóstico. Confirmada la enfermedad, los padres retornan junto a su hijo hasta Ballobar sin que hasta la fecha, una semana después del accidente ciclista, el niño hubiese recibido tratamiento alguno.

En ese momento, recogiendo al ayuntamiento de esta localidad el sentir popular, arropado por el consejo escolar y el APA, presentaron una denuncia fruto de la cual el titular del juzgado de Fraga dictó una orden judicial por la que el joven era trasladado hasta el Hospital Comarcal de Barbastro. Llegando al Hospital en un estado crítico recibió una trasfusión, mientras fue trasladado a la UCI infantil del Miguel Servet, donde falleció.

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