"O Ar que corre, a pedra, a árvore" en Pirineos Sur

La exposición de fotografía: ?O Ar que corre, a pedra, a árvore? que se exhibe en Sallent de Gállego coincidiendo con el especial Rom, programado por Pirineos Sur, ha recibido varios cientos de visitantes este fin de semana.

En ella, la singular identidad del pueblo gitano adquiere una gran expresión a través de casi un centenar de imágenes tomadas en algunos de sus campamentos más emblemáticos de Europa Central, Grecia, Macedonia y la Península Ibérica. La muestra constituye un extraordinario documento antropológico de máxima actualidad que da testimonio de las costumbres de los diferentes asentamientos, en ocasiones contaminados de elementos propios de la cultura globalizada.

Producida por el Centro Portugués de Fotografía y realizada por varios fotógrafos de primera línea internacional, puede visitarse hasta el 3 de agosto. Son imágenes privilegiadas sobre los rituales de la fiesta del casamiento, el poder de los jefes, la peregrinación o la ambigüedad de las mujeres gitanas retratada por Bruce Gilden; la exhuberancia de sus gestos, imágenes casi sonoras de José Manuel Rodríguez y Carmo da Rosa; la melancolía de las imágenes de Ramón Zaballa y Rolf Bauerdick o el lugar cómplice de Cristina García Rodero. Todas ellas nos explican que el gitano tiene una casa en cualquier lugar donde la piedra y el árbol ofrezcan sombra y refugio.

?O ar que corre, a pedra, a árvore? supone una itinerancia por la idea de un Ulises moderno que se procura un destino indeterminado, un hombre errante que se sirve del cuerpo para auscultar los indicios que surgen de la tierra y de los hombres.

?Las montañas no se mueven, pero los hombres si?, dicen los Rom, los gitanos centroeuropeos y más puros nómadas de todos los grupos. En Europa permanecen tres grupos distintos; los Rom -Lom en Armenia- y Dom en Persia y Siria-, los Manush y los Calé.

Rodeados de mucho misterio y de pocas certezas en cuanto a su origen se mantienen con una exigencia ancestral, la de respirar el aire que corre y no el que se retiene dentro de cuatro paredes.

Así, en su sano vivir desde hace miles de años levantan sus tiendas e instalan sus carros en los arrabales, comercian cestos, tapetes de rafia, animales, artículos de metal, caballos y sueños de todo tipo.

Parten de una cultura oral que es la base de unión de la familia. Los gitanos aprenden largas narraciones sobre el origen del mundo y de los hombres, historia, geografía, literatura y lingüística, como fuente de símbolo e interpretaciones. Un arte que no se enseña, que surge como soporte de la vida.

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