"Titi" Robin, la fusión de oriente y occidente, abrió el "Rom" en Pirineos Sur

Thierry ?Titi? Robin, un francés enamorado de la música gitana y de los prodigios de Oriente, abrió el especial Rom en la carpa de Sallent de Gállego donde hasta el jueves pasarán por el escenario otros grandes de la música gitana como Besh o droM (Hungría), Kostas Pavlidis (Grecia), Manuel Tejuela, Jarry y exmiembros de Combays y de Willy Jiménez y Chanela para volver al auditorio natural de Lanuza con música Balcánica el día 25.

El cantante francés revisó de forma heterodoxa el legado del jazz manouche de Django Reinhardt al que incorporó un sinfín de referencias sonoras llegadas de todos los rincones del mundo; desde el flamenco hasta la música mandinga africana, las canciones de taberna francesa, la tradición andalusí, los ecos orientales, la rumba o la inspiración magrebí.

Cantadas en español, francés y catalán, (Farid ?Roberto? Saadna, cantante, guitarra acústica y palmas, es descendiente de una familia catalana) sus melodías reflejan el recorrido de la cultura gitana desde la India hasta nuestro país, fusionando Oriente y Occidente en nuevas formas.

Desde sus inicios, ?Titi? Robin se ha ido labrando un merecido prestigio con un tipo de música que refleja la preciosa alquimia de un mestizaje entre los instrumentos tradicionales árabes, gitanos y andaluces, que ayer el público supo reconocer el Sallent de Gállego.

Robin es intérprete del laúd y bouzouki, guitarrista y compositor, arreglista y, sobre todo, aglutinador y mediador de destinos y deseos. Algo que se ve plasmado en su amplia discografía. Desde hace diez años ha grabado siete discos y ha vivido distintos matrimonios polifónicos? sacando a la luz interesantes álbunes como ?Gitans?, ?Payo Michto? o el reciente ?Un ciel de cuivre? (un cielo de cobre).

El embrujo gitano continúa hoy con la actuación de Besh o droM, un grupo de Budapest que propone una actualización de la música de las fanfarrias gitanas, mediante la conexión del jazz, el rock o el funk.

En su formación conviven instrumentos tradicionales como el kaval, el ney, el udu o la derbuka con la guitarra y el bajo o una gran selección de metales. Una de las propuestas más avanzadas de la música balcánica actual que podrá disfrutarse esta noche en la Carpa de Sallent de Gállego a partir de las diez y media.

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