Cataluña protesta. Nosotros también

Nuria Garcés

Cataluña protesta, probablemente, con razón. Sabrán ustedes que el Patronato del Archivo de la Guerra Civil ha decidido que los documentos incautados por el franquismo a la Generalitat de Cataluña durante la Guerra Civil deben quedarse en el Archivo de Salamanca. Se apela a la necesidad de no disgregar y separar los archivos, preservando su unidad.

Y los catalanes, claro, se han echado las manos a la cabeza. Escuchaba yo hoy al Conseller Xavier Trías hablar de expolio, para calificar esta situación. También ha asegurado que lo que está ocurriendo denota una gran falta de sensibilidad, y que habría que llegar a una solución a través del diálogo y los acuerdos. Ha augurado, igualmente, un proceso judicial largo y penoso. Todo ello, por lo que consideran una agresión durísima contra la historia de Cataluña (sic).

El fondo no es el mismo, pero las formas sí. Nuestros vecinos catalanes están ahora probando el plato que ellos nos están haciendo degustar a los aragoneses, desde hace tiempo, con los bienes emigrados de la Franja. No se trata de un expolio, como les ocurrió a ellos, eso que quede claro. No nos los robaron, sino que los acogieron en depósito en Lérida, ante la despoblación y el abandono que sufría esta tierra, y el peligro de perderlos. Pero una vez que en Aragón somos capaces de protegerlos y asegurar su buena custodia, deberían devolvérnoslos. Y por eso llevamos luchando muchos años también. Nos han dado la razón todos los estamentos implicados en el asunto, ante la cerrazón y negativa de Cataluña a devolver lo que no es ni ha sido nunca suyo, por muchas triquiñuelas que quieran hacer y muchas vueltas que le quieran dar al asunto, tribunales incluidos.

Si ellos quieren los ?Papeles de Salamanca?, porque son suyos, nosotros queremos los bienes del Patrimonio, porque son nuestros. Tan incuestionable es lo uno como lo otro.

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