Más conciertos

Nuria Garcés

Gente de todas clases; padres, hijos y hasta abuelos. Hijos, desde luego, de todas las edades, desde un añito (que había que verlos cómo dormían a hombros de sus padres) hasta adolescentes. Hacía mucho tiempo que Huesca no vivía un concierto de estas características, y aunque los chicos que ayer deleitaron a casi 9.000 personas no sean lo más de lo más, por lo menos hicieron revivir a más de uno, años y veranos en los que ir de conciertos era algo habitual, además de divertidísimo.

Hoy, seguro que muchas adolescentes han soñado con los rizos dorados de Bisbal. O con tener la voz o los ojos gatunos de Chenoa. Me han dicho que la cosa no fue para tanto. Que las canciones de la chica son demasiado lentas y que a la máxima estrella de la música española le atenaza la afonía. Sin embargo, a las chicas y chicos que ayer fueron a su primer ?gran-gran? concierto, poco les importará. Y yo los entiendo. Un concierto de estas características (de los que sus padres aún recordarán alguno) no se daba en Huesca hace muchísimo tiempo. Y todo el que haya sido adolescente y haya ido a un espectáculo de éstos, recordará momentos de diversión, de acercamientos entre chicos y chicas, de preparativos, de cantar a voz en grito, de coca-colas, cervezas y primeros cigarros, de esperar ansiosos el próximo concierto, viniera quien viniera a Huesca a tocar. Y luego está la salida del concierto. Tarareando las canciones, recordando los momentos más intensos, guardando en una caja de tesoros la entrada cortada.

El verano, época de calor y de vacaciones, de relajo y de diversión, es también momento de conciertos. Y Huesca demostró ayer que quiere disfrutar de la música y de los grandes espectáculos. Este verano nos trae mucha buena música a nuestra ciudad. Ojalá que todos la disfrutemos.

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