La recesión económica y el tiempo, principales enemigos de la hostelería de Huesca

Los hosteleros altoaragoneses miran a las cifras de la economía así como al tiempo para buscar los principales causantes de la temporada que se está viviendo este verano, calificada como regular. Las altas temperaturas de junio pudieron ser aprovechadas, todo lo contrario de lo ocurrido en la primera quincena de julio. Se observa, además, una ampliación de la época turística; ya no se habla sólo de julio y agosto.

El país en su conjunto ha visto cómo en este verano de 2002 los extranjeros viajan menos, lo que ha repercutido en un descenso en los niveles de ocupación. También se da esta circunstancia en el Pirineo altoaragonés. La recesión económica es la causante. A ello se han sumado las temperaturas de los últimos días, lejanas a las propias de esta época del año.

Ésa es la situación de toda la provincia de Huesca, aunque hay algunas excepciones. El contrapunto lo encontramos, por ejemplo, en el Somontano de Barbastro. En algunas localidades los hoteles están al cien por cien. El descenso de barrancos sigue teniendo tirón y son muchos los practicantes de esta actividad.

Si bien hace algunos años el turismo se centraba únicamente en la segunda quincena de julio y en el mes de agosto, ahora el periodo estival se extiende desde junio hasta septiembre. Se empiezan a copiar los usos de los habitantes de otros países europeos, los cuales toman sus vacaciones en diferentes épocas del año.

Sigue siendo muy importante en la provincia de Huesca el turismo de segunda residencia. Esta semana van a empezar a llegar los habitantes de verano de poblaciones como Jaca, Biescas o Villanúa. Las siguientes cifras son significativas: Jaca pasa de tener 14.000 habitantes a 60.000; Biescas pasa de 1.000 a 10.000; y Villanúa, de 300 a 4.000.

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