"Titulitis"

Nuria Garcés

Hace ya tiempo que venimos escuchando a los profesionales de la hostelería decir que falta mano de obra, que no se encuentra personal cualificado para los bares, restaurantes u hoteles. Que no hay jóvenes con esos estudios, a pesar de la buena escuela de Hostelería que hay en Huesca.

Pero la cosa se está poniendo fea prácticamente en todos los gremios. La Asociación de Talleres de Reparación ha hecho pública una nota, diciendo que les falta personal cualificado, sobre todo de chapa y pintura, y que no es por los sueldos, porque cobrar, se cobra bien.

Hablaba yo el sábado con la propietaria de una empresa oscense que hace ventanas de aluminio, mamparas, baños, etc., y me decía que están perdiendo dinero, mucho dinero, en encargos, por no tener personal especializado para acometer esas obras con celeridad, y los clientes no quieren esperar tanto. El problema es que buscan ese personal, pero no lo encuentran. A las entrevistas de trabajo llega gente sin experiencia, sin cualificación, pero eso sí, queriendo ganar mucho dinero. Y es cierto que en todos estos trabajos de albañilería, fontanería, hostelería, talleres, etc., se gana bien, pero cuando los trabajadores están capacitados. Sin embargo, cada vez es más difícil encontrarlos. Y eso redunda también en el consumidor.

La construcción se está llenando de inmigrantes. Nada que objetar, salvo que son todos peones, y también hacen falta oficiales o capataces que dirijan las obras. A la vista de esto, todos rezando, pues, para que no tengamos que llamar, por alguna cuestión pendiente o avería, al albañil, al pintor, al fontanero, al carpintero, al electricista... Porque las listas de espera pueden acabar siendo más largas que las de sanidad. Y no crean, no es ni mucho menos porque los responsables o gerentes de esas empresas no quieran darnos un buen servicio. Es porque no llegan a todo lo que tienen y no encuentran lo que quieren.

Tal vez no nos equivoquemos mucho si la culpa de todo esto la echamos a nuestra obsesión por la ?titulitis?. Vaya, que vemos mejor a nuestros hijos con jersey de pico, o americana con corbata, aunque se tengan que pegar meses o años en el paro, antes que ponerles el mono de trabajo, llevando las uñas un poco negras. Eso sí, con faena a destajo y cobrando bien. Pero somos finos, queremos licenciados, pasar por la Universidad, no oír ni hablar de la Formación Profesional y no mancharnos. Claro, que cuando se nos vaya el agua del grifo del lavabo, que nos lo vengan a arreglar ya. Y no les cuento si alguien nos hace una raya o tenemos un bollo en el coche. Si en el taller nos dicen que la cosa va para una semana, como mínimo, nos dan vahídos...

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