Las drogas sociales

Margarita Gabarre

Jara cumple este jueves trece años. Está contenta después del último fin de semana. Se lo pasó genial en la comunión de su primo Javi. Desde entonces se siente diferente, incluso puede que algo mayor. Y es que ya no tuvo que sentarse en la mesa de los niños, se sentó con los mayores y al terminar la comida pudo brindar con cava en lugar de con limonada. Incluso su prima Alicia de 17 años la invitó a su primer pitillo.

Celebrábamos este miércoles el Día Internacional contra el Tráfico y el Consumo de Drogas. Una de esas jornadas en las que los medios de comunicación se dedican a atosigar con cifras y más cifras que, entre otras cosas, revelan que el consumo de alcohol y otras drogas se realiza cada vez a edades más tempranas. En Aragón, por ejemplo, el 84% de los jóvenes de entre 14 y 18 años consume alcohol de una forma habitual los fines de semana. Los últimos sondeos sobre la evolución de los hábitos de consumo de drogas dentro del Plan Nacional refleja que un 91,5% de los jóvenes aragoneses entre 15 y 19 años reconoce beber ocasionalmente, un porcentaje que se eleva hasta el 97 en la franja de edad entre los 20 y los 24 años.

Son muchos los que hoy hablan de la prevención. Pero lo peor es que por mucho dinero que gastemos en campañas contra el alcohol, el tabaco o cualquier otra sustancia peligrosa, las cifras no van a dejar de crecer mientras la prevención no se dé en todos los estratos de la sociedad, comenzando por la familia. Y es que todavía son muchos los padres que cuando se habla de drogas siguen mirando hacia otro lado cuando se trata de sus hijos e incluso hay otros a los que, en el fondo, les hace gracia ver a su hija hacer un poco el tonto tras beber su primera copa de champán.

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