Bustamante "secuestrado" en Huesca

Nuria Garcés

No sabía si titular el comentario así, como lo han leído, o llamarlo ?El negocio de Operación Triunfo?. Pero ya puestos, me he vestido de sensacionalista. El Bustamante que todos hemos visto en entrevistas de televisión, tan llano, tan suelto (tal vez demasiado), tan cantarín y entonador, no debe de hacer nada de eso sin tener ante si, un talón cargado de ceros. Vaya, que el espíritu económico de la productora que lo ha acogido a sus pechos (menudo negocio) impera por encima de todo. Y este chico cántabro cobra hasta por levantar un dedo.

Y no se crean, que por lo que me han contado, el chaval es tan sanote que por él, seguro que hablaría con la prensa, o se dejaría fotografiar o grabar un poquito por las cámaras. Pero el control que ejerce la susodicha productora es tan férreo, que más parece un secuestro que otra cosa. No se hagan ilusiones, que no se le va a ver el pelo. Yo ayer, cuando me contaban algunos de los detalles de su presencia en Huesca, no podía menos que pensar en aquel emperador que mandó construir el Taj Majal. Cada obrero conocía su trabajo pero no el de los demás, y no podían intercambiar información. Pues lo mismo ocurre aquí. La propia gente que trabaja con ?Busta? (aunque no lo veamos, como está en Huesca, vamos a tomarnos confianzas), no debe contar a sus compañeros lo que están haciendo, deben mantener un cierto secreto para no desvelar detalles, por lo que se ve, vitales para la supergira que el muchacho va a iniciar en breve. Nada que decir sobre el escenario, los play-backs, o los trucos de sus conciertos. No sea que los copien o se descubra algún ?bluf?. En esta vorágine de ensayos y jugar al escondite, ni siquiera se ha dejado cumplimentar por alguna autoridad, que gustosamente le hubiese saludado, más que nada porque se le reconoce como una estrella del momento que, aunque sea por cuestiones laborales, ha venido a Huesca.

Me hablaron de algún restaurante al que lo llevarían a comer. Pero a la vista del revuelo que han montado sus fans, de lo pesados que somos los de la prensa, y de la necesidad de ensayar, parece que se va a alimentar a base de catering, sin salir para nada del recinto del pabellón, por lo que no conocerá Huesca, ni su sol, ni su gente. Él se lo pierde.

Estos artistas revelación, seguro, ganarán mucho dinero este año. Pero están viviendo una experiencia de aislamiento irrepetible, salpicada por algún que otro baño de multitudes, los que la productora permita. Seria una pena que cuando el sueño se acabe hayan dejado pasar muchas ocasiones de disfrutar de la vida. Yo seguiré durmiendo tranquila... si no fuera por el calor.

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