Huesca: cuarenta y cinco años de música en directo con más de 150 conciertos.

En los últimos 45 años ha habido en Huesca una programación musical envidiable, sobre todo si contamos con que estamos hablando de una ciudad que apenas sobrepasó durante mucho tiempo los 40.000 habitantes.

El primer gran concierto lo organiza en 1958 la Peña Centenario. Por entonces es Presidente de dicha organización recreativa Gerardo Abadía y la apuesta es por el grupo número uno en ese momento en el país. Hablamos del Dúo Dinámico. El problema era encontrar un recinto adecuado y lo suficientemente grande como para poder cubrir los gastos del evento. Entonces el caché del Duo es de 27.500 pesetas, una importante cifra económica. Pero los oscenses responden y llenan el antiguo solar de la Plaza Concepción Arenal.

Después llega un cierto vacío musical. Huesca no se caracteriza en los 60 por poseer una programación continuada de grandes estrellas, aunque se organizan determinados conciertos.

El siguiente gran acontecimiento llega en 1982. Hablamos de la macrogira que está efectuando Miguel Ríos por todo el país y que también pasa por Huesca. Entonces José Antonio Bellostas y Enrique Cortijo, con la mediación de la Cadena 40, apuestan por llevar esta actuación al campo del Alcoraz. De hecho es la última vez que se emplea este recinto para organizar un acontecimiento musical.

Posteriormente llega la época dorada de los conciertos en Huesca. Entre finales de los 80 y principios de los 90 pasan por la ciudad todos los artistas españoles que tienen algo que decir. Así la Plaza de Toros se llena para ver a Mecano o a el Ultimo de la fila, Víctor Manuel y Ana Belén, Radio Futura... Eso por no citar a otros grupos o artistas extranjeros: Juan Luis Guerra, Celia Cruz, Pretenders, Aztec Kamera. La Peña Zoiti, la Parrila, en ocasiones, y, sobre todo, la Alegría Laurentina entran en una sana competencia que permite a los oscenses acceder a conciertos que habían sido impensables hasta ese momento en Huesca. Una estrella, desde el punto de vista artístico, sobresale por encima de todas las demás, se trata de Bob Dylan, una leyenda viva, un pionero que actúa en Huesca en un concierto organizado por la Peña Alegría Laurentina. Entonces es miembro de la Junta de la Peña Eusebio Casillas y recuerda que el concierto costó a la Laurentina 12 millones de pesetas.

A este fenómeno hay que añadir el surgimiento de una cadena musical en Huesca como son los 40 Principales con un apoyo firme a la mencionada programación.

Hoy día las cosas han cambiado, las peñas no poseen la disponibilidad económica de principios de los 90, tampoco, aparte de los conciertos de Operación Triunfo, podrían llenar la Plaza de Toros o el campo de Fútbos del Alcoraz. Además los cachés se doblan desde el momento en el que las instituciones comienzan a organizar conciertos con el boom del 92.

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