Los ecologistas critican la escasa actuación de Medio Ambiente contra la desertificación

Este lunes, 17 de junio, se celebra el 8º Día Mundial de Lucha contra la

Desertificación, con el lema "Degradación de la tierra". La desertificación afecta a más de 110 países y cada año se pierden 6 millones de hectáreas de tierra productiva. Según Ecologistas en Acción en nuestro país el 40% del suelo esta amenazado por los procesos de desertificación, pero a pesar de ello, el Ministerio de Medio Ambiente ?ha sido incapaz de desarrollar el tan prometido Programa de Acción de Lucha contra la Desertificación, principal obligación contraída por el Gobierno español tras firmar, en 1996, el Convenio de Lucha contra la Desertificación?, según apuntan los ecologistas. Aunque, tanto, el Presidente del Gobierno como los dos Ministros de Medio Ambiente de los sucesivos gobiernos del PP han recalcado que la protección de los suelos es una de las prioridades del Estado, ?la realidad es que este aparente interés se desvanece entre promesas y retóricas vacías. Seis años prometiendo un Plan que no llega a término y unas actuaciones que no se ejecutan?. En opinión de Ecologistas en Acción, la ausencia de un Plan de Acción Nacional contra la Desertificación responde a una falta de voluntad política por frenar las principales causas que desencadenan los procesos de pérdida de suelo. ?Está claro que a pesar de que el diagnóstico cartográfico y científico del problema inducen a pensar que se sabe técnicamente como frenarlo no se toman las medidas adecuadas?. El Estado español, se encuentra a la cabeza entre los países desarrollados afectados por la desertificación. Uno de los principales factores desencadenantes de esta situación es la erosión o pérdida de suelo fértil. El 42% del territorio español, 21 millones de hectáreas, está sometido a procesos de erosión que superan los límites tolerables, (pérdidas de suelo de 12 toneladas por hectárea y año) y el 12%, 6 millones de hectáreas, está sometido a erosión muy severa, con pérdidas de suelo superiores a 50 toneladas por hectárea y año. Para el conjunto del Estado se calcula una pérdida total anual de suelo de 1.156 millones de toneladas. Si se tiene en cuenta que la tasa de formación de suelo varía entre 2 y 12 toneladas por hectárea y año, se reparará en la magnitud del problema. Las zonas más afectadas se encuentran en Andalucía, Castilla-La Mancha, Levante y Murcia. Entre los principales factores que desencadenan esta situación se encuentran la explotación insostenible de los recursos hídricos, que es causa de graves daños ambientales, incluidos la contaminación química, la salinización y el agotamiento de los acuíferos. Pérdidas de la cubierta vegetal a causa de repetidos incendios forestales. Concentración de la actividad económica en las zonas costeras como resultado del crecimiento urbano, las actividades industriales, el turismo de masas y la agricultura de regadío. Según Ecologistas en Acción, las actuaciones en materia de protección de suelos deben tener como principal objetivo el desarrollo de una gestión sostenible de las tierras agrícolas, de los recursos hídricos y de la ordenación del territorio.? Sin embargo, las políticas que lleva a cabo el Gobierno en materia agrícola, urbanística e hidrológica se alejan cada vez más de un modelo de desarrollo sostenible que pudiera prevenir la degradación de nuestras tierras. Claro exponente de ello es el Plan Hidrológico Nacional que consolida la agricultura intensiva y fomenta el desaforado crecimiento urbanístico en la costa mediterránea?.

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