Obras, desajustes, aumentos presupuestarios y su "Necso" de unión.

Luis Laiglesia

Me niego a creer que no hay una sola empresa constructora, de las grandes, de las importantes, y que tampoco hay un gabinete de arquitectos, también de los importantes, que no sepa respetar el presupuesto de partida de una obra.

La historia de desencuentros entre empresas, profesionales de la arquitectura y el Ayuntamiento de Huesca es un verdadero rosario lleno de espinas. Reconozco en este asunto un verdadero desánimo: No sé cuales son las claves, pero no quiero caer en el comentario fácil de café en el que, o se criminaliza al Consistorio, o a la empresa, o al redactor del proyecto.

Pienso que el problema, en muchas ocasiones, está en la partida de los proyectos. Se quieren hacer grandes obras con presupuestos muy ajustados y, por si fuera poco, que lleven una firma prestigiosa. El facultativo también tiene parte de responsabilidad en el proceso, porque se compromete a realizar el encargo con una cuantificación que, sabe desde el principio, insuficiente. Luego entra en juego la empresa, que también es conocedora de lo inadecuado del presupuesto, pero siempre confía en el aumento del mismo.

Huesca se encuentra en una verdadera encrucijada con sus tres grandes proyectos de presente y de futuro. El Equipo de Gobierno lo sabe, y aunque es cierto que no puede recaer en él toda la responsabilidad de los errores, el ciudadano medio no sabe de estas cosas.

El Multiusos ha sido un verdadero dolor de cabeza para el Alcalde desde el principio, ahora el Centro Aragonés de Arte Contemporáneo presenta un retraso importante en su ejecución, por no hablar del desajuste presupuestario que la constructora, Necso, fija en el 25% cuando solo se ha ejecutado el 13% de la obra. Ahora llega el capítulo Montearagón, también un retraso en las obras y, dicen los entendidos, un desajuste económico todavía sin cuantificar.

El Ayuntamiento tiene tan solo unos meses para reconducir, al menos, las dos primeras obras, ya que la tercera es responsabilidad directa del ministerio de Medio Ambiente. El tiempo apremia y ya sabemos que las prisas no son buenas consejeras para tomar decisiones fundamentales para el futuro de la ciudad.

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