Los vigilantes

Margarita Gabarre

Estos días la marquesina del Coso, a la altura de la calle San Lorenzo, está siempre llena de gente. Sin embargo, ninguno de ellos espera el autobús. La zona está plagada de ?vigilantes?. Nada que ver con los de la conocida serie de televisión, aunque ?los vigilantes de Huesca? tienen una misión no menos importante: la de supervisar cualquier obra o cambio que hay en la ciudad y, por supuesto, estar pendientes de su desarrollo hasta que la ejecución se completa.

Estos días, el centro de operaciones está en Casa Vilas, donde imponentes máquinas y camiones se encargan de realizar arduas tareas de desescombro tras el derribo del edificio. De modo que a los vigilantes no les ha quedado otro remedio que trasladar a la acera de enfrente su cuartel general. Algunos se levantan casi a la misma hora que el capataz de la obra, para asegurarse un buen sitio, ya que cada vez son más los que se quieren apuntar a este nuevo oficio (sin más beneficio que el comentariol) de los vigilantes. Afortunadamente de vez en cuando llega algún relevo que permite a los más madrugadores tomarse un descanso o dar un paseo para estirar las piernas.

Lo tienen todo tan perfectamente estudiado o más que los operarios que trabajan en la obra. Saben exactamente en qué sitio deben colocarse para evitar el polvo y el sol. Y, ¡fíjense bien si pasan por allí!, porque además hay uno que suele erigirse en jefe o experto de la situación, y gayata en mano, como si de un puntero se tratara, se dedica a dar las explicaciones pertinentes a todo aquel que pregunta e incluso llega a asaltar con sus explicaciones a cualquier otro curioso con aire despistado que se ha parado a observar.

¡Caramba con los vigilantes! Entre ellos todos se conocen desde hace tiempo. En el último año muchos de ellos han estado supervisando obras como Albajar o las del Parque, pero la afición viene de mucho más atrás. Los hay incluso que llevan años de dedicación a este trabajo no siempre bien entendido ni valorado suficientemente. Pero ustedes no se equivoquen, de no ser por los vigilantes..., ?créanme- Huesca no sería lo mismo.

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