III Conferencia Mundial de Ungulados de Montaña

Por el momento la conferencia cuenta con 190 participantes de los cinco continentes. Las sesiones que comienzan el día 11 y se desarrollan a lo largo de los días 12 y 13 tendrán una duración de 4 horas cada día en el horario de 10 a 14 horas.

El jabalí, el sarrio, la cabra montés, el corzo y el ciervo son las cinco especies de ungulados silvestres que están presentes de forma natural en Aragón.

El jabalí se distribuye prácticamente por toda la geografía aragonesa; el sarrio está presente en nuestro Pirineo desde la muga navarra hasta el límite con Cataluña; la cabra montés tiene una población importante en el Bajo Aragón y Maestrazgo turolense en franca expansión hacia el sistema Ibérico zaragozano.

El corzo a su vez está presente en dos grandes áreas geográficas de nuestra Comunidad: al norte en todo el Pirineo y prepirineo y al oeste por todo el Sistema ibérico de las provincias de Teruel y Zaragoza.

Finalmente el ciervo es la especie que presenta más discontinuidad en su área de distribución encontrando cuatro grandes núcleos poblacionales: en el norte de la Comunidad los núcleos de la Jacetania (en torno a la Garcipollera) y las Altas Cinco Villas; en la mitad oriental, el núcleo del Bajo Aragón (Fraga y Caspe), y al suroeste de la Comunidad, el área de Montes Universales, siendo además la única especie que ha visto sus poblaciones naturales reforzadas mediante repoblaciones con individuos externos o directamente creadas por la Administración.

El desarrollo de estas poblaciones ha sido espectacular en los últimos 150 años, como así lo revela un trabajo financiado por este Departamento en el año 1998. De reducidísimo núcleos poblacionales conocidos a mediados del siglo XIX se ha pasado a grandes áreas colonizadas por estas especies con niveles poblacionales nada desdeñables. Por citar unos ejemplos actualmente viven en nuestra Comunidad unos 14.000 sarrios, unas 2.400 cabras monteses y unos 3.400 ciervos.

Las causas de este notable incremento son diversas, destacando el progresivo abandono del medio rural en las sierras de media y alta montaña y el consiguiente un aumento de la superficie forestal y su repoblación bien sea natural o artificial, y en segundo lugar la ausencia de predadores naturales y disminución de la presión cinegética no regulada.

También es importante destacar la gestión que en materia cinegética (las cinco especies tienen calificación cinegética) se está desarrollado en estas especies y que ha contribuido de forma muy positiva en su evolución.

Conscientes de la importancia económica de este recurso natural y de la necesidad de armonizar su conservación con el aprovechamiento tradicional que se hacía del mismo, se crearon en España en los años sesenta del pasado siglo un conjunto de reservas de caza sobre poblaciones de ungulados silvestres susceptibles de cazarse. En estos territorios gestionados directamente por la Administración la caza se realiza bajo un estricto control, garantizando en todo momento la extracción de un número adecuado de individuos y realizándose las cacerías con modalidades muy respetuosas y cuidadosas para la especie (rececho) y bajo la directa supervisión de la guardería adscrita a la misma, contribuyendo positivamente al buen estado de las poblaciones de caza mayor, de ungulados silvestres, en nuestra Comunidad Autónoma.

Asimismo, la nueva Ley de Caza de Aragón, 5/2002, de 4 de abril, recoge y desarrolla varias ideas que garantizan esta finalidad, definiendo las diversas figuras de terrenos cinegéticos, con lo que se responsabiliza de la gestión cinegética de un territorio a un titular determinado, al tiempo que asume el principio de aprovechar conservando, consagrado como un principio general que debe orientar la gestión de los recursos.

Por otro lado, el Plan de Acción Forestal y de Conservación de la Biodiversidad en Aragón es otro de los instrumentos que contribuye de forma positiva en la gestión de los ungulados, previendo un importante conjunto de inversiones en el periodo 2002-2006, que en el apartado de caza y la pesca presenta una inversión de 300.000 euros.

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