Cartas al director: Biceberg

Alvaro Cabannuz Benedicto

Sr. Director.

He leído con asombro la idea del Instituto Aragonés de Fomento de construir dos biceberg más en Huesca, donde ya existe uno que nadie utiliza. El actual existente, fruto de la piedad del antiguo alcalde Luis Acín para con una empresa oscense que comenzaba su andadura, tuvo más de impulso y apoyo que de necesidad real o de demanda de la población.

Nuestra ciudad ( y nuestro país) carece de una cultura de uso de la bicicleta a diferencia de lo que sucede en otros países europeos como Holanda, Bélgica, Dinamarca, etc. y no parece que la existencia del biceberg potencie el uso de ésta. La bicicleta queda limitada para los más jóvenes cuando estos todavía no tienen edad o medios para pasarse a la moto. Y claro, los ciclistas no son usuarios potenciales de un aparcamiento de bicis que cuesta dinero, sino que atan las bicis con la cadena de turno a la farola, valla, papelera o lo que sea, que no les cuesta un duro, llevándose el sillín con ellos (deben ser carísimos, porque raro es el ciclista que deja el sillín, o es que hay una mafia sillinera impresionante).

Si a esta situación unimos la dificultad de uso del biceberg, que necesita una tarjeta prepago que hay que adquirir en una entidad de ahorro, la cosa termina de complicarse. No sería mas sencillo poder introducir las correspondientes monedas para aparcar la bici tal como ocurre con las zonas azules. ¿Se imaginan una zona azul que funcione solo con tarjeta prepago ?. En resumen, con el potencial tan exiguo de usuarios y con la dificultad añadida de la tarjeta tenemos como conclusión que el nivel de usos del año 2001 fue de cero usuarios, y no es un dato que me invente, puede comprobarse en la memoria del Ayuntamiento (por cierto, las tasas por uso son las únicas que no han subido, supongo que para animar al personal).

Para qué van a instalar dos nuevos biceberg. Desde luego, si son como el actual resultan totalmente innecesarios e inútiles. Lo primero sería mejorar el diseño, dotándolos de capacidad suficiente para aparcar además de bicis, motocicletas, lo segundo posibilitar el pago con monedas y lo tercero instalarlos en la puerta del Pignatelli de Zaragoza donde seguramente tendrán una mayor utilidad. Desde luego dudo que a Walqa llegue nadie en bici o que en la Ciudad Deportiva tenga mayor uso del que tiene en el pabellón del parque.

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