El obispo de la Diócesis Barbastro-Monzón destaca el papel del voluntariado y manifiesta la necesidad de " una cultura de gratuidad "

?El voluntariado es una clara constatación sobre la cantidad de gente que dedica parte de su tiempo, cualidades y persona, al servicio de los demás? según destacó Juan José Omella, obispo de la diócesis Barbastro-Monzón, quien manifestó la necesidad de tender hacia ?una cultura de la gratuidad para estar al lado de los necesitados?, durante su participación en la Jornada de Convivencia organizada por Cáritas Diocesana en el Santuario de Bruis, municipio de Palo.

Ciento ochenta personas asistieron a esta jornada, procedentes de Aínsa, Barbastro, Binéfar, Boltaña, Estadilla, Fraga, Graus, Labuerda, Monzón, Oso, Peñalba, Tamarite, Torrente y Zaidín. En el programa participaron también Esteban Garicano, director diocesano de Cáritas, José María Garanto, delegado episcopal y Ramón Prat, del Instituto Superior de Ciencias Religiosas de Lérida y antiguo coadjutor de la parroquia de Fraga.

Esteban Garicano se mostró muy satisfecho por el balance de la jornada, ?es una mañana alegre porque estamos todos juntos y se demuestra, de nuevo, que Cáritas somos las fuerzas vivas de la Iglesia?, en alusión al amplio trabajo desarrollado durante el curso 2001, cuya memoria de actividades se presentó hace quince días. El protagonismo de los jóvenes y la exclusión social fue el tema analizado por Ramón Prat desde cuatro aspectos concretos, la exclusión social, reto a la fe cristiana; la iglesia y la exclusión social; objetivos prioritarios en la lucha por la justicia; la espiritualidad de la justicia y la paz. En su opinión, ?solidez, solidaridad y acogida son las tres claves fundamentales en esta misión del voluntariado?. En las conclusiones, Juan José Omella definió Cáritas como ?una samaritana en medio del mundo? y señaló que ?toda la sociedad debe tener una mirada hacia los jóvenes para que encuentren el sentido de su vida?.

El compromiso social de Cáritas Diocesana se extiende a las áreas de drogadicción, inmigrantes, transeúntes, discapacitados, infancia y juventud, mayores, acogida, empleo, inserción, animación comunitaria mediante actividades formativas, de voluntariado y programas en el ámbito rural. Para realizar este amplio programa, cuenta con unos recursos humanos formados por 332 voluntarios y 21 técnicos, distribuidos por la diócesis Barbastro-Monzón y dispone de un presupuesto de 661.100,09 euros, según reflejan los datos de año 2001.

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