Cartas al driector: Miedo a la pobreza

Miguel Calvo Soto de CGT Enseñanza

Andamos buscando nuevos enemigos. Superados los tiempos de la Guerra Fría, detem1inados gobiernos buscan un nuevo contrario frente al que emplazarnos, para seguir alimentando nuestros miedos, y tener Justificación para recortarnos algunas libertades, tirar un poco más de las riendas de la sumisión, apretarnos el cinturón del uniforme de la globalización. ¡Contra el terrorismo! gritan y, a veces, las ciudadanas y los ciudadanos, espectadores de la traducción que los "medios" nos hacen de nuestra propia existencia, seguimos esas consignas

Frente a esos grandes intentos, lo inmediato acaba por imponerse y nuestros miedos caminan por otro lado. Formamos parte de la herencia de la pobreza, bien directamente o a través de nuestras familias, nos han llegado los ecos de la escasez y la miseria. El estado del bienestar se nos ha apoderado, el tener y el parecer ha pasado a formar parte de los artículos de primera necesidad. Valoramos nuestra casa, nuestro coche, nuestras vacaciones, nuestros electrodomésticos de nueva generación, nuestras prendas de marca, nuestro ocio consumista,... nuestro móvil, como prolongaciones de nuestra personalidad y tememos perderlo

Nuestra seguridad se ve amenazada con la idea ancestral "No hay suficiente para todos". El recuerdo de cuando faltaba lo necesario está cercano y vemos como se nos acercan nuevos pobres Tenemos miedo de que nos arrebaten nuestro estado de acomodo.

Quizá por eso, resurgen los movimientos contra los inmigrantes. Quizá por eso, muchos reacomodan a sus hijos en centros educativos que garanticen que no convivan con compañeros criados en la marginalidad, las Administraciones se dedican a subvencionar este tipo de colegios ya establecer itinerarios educativos y pruebas selectivas que segregan al alumnado en función de su origen y recursos. Quizá por eso, los gobiernos criminal izan a los pobres recortándoles derechos, llenando con ellos las cárceles, expulsándolos directamente, les castiga con impuestos indirectos, con el rebaje de prestaciones sociales, con el recorte de las retribuciones por desempleo. Quizá por eso, existen dos raseros para medir la moralidad y valía de unos u otros. un brasileño de color en un equipo deportivo de primera tiene club de fans, su paisano que trabaja en la recogida de la fruta es un delincuente; el jeque árabe lleva un séquito de "lame culos", el grupo de magrebíes que vive en frente Tiene a quitarnos el trabajo; el ministro de origen andaluz pasa por todo un señor, trabajador y solidario, mientras defiende el recorte de prestaciones "para evitar la tradicional indolencia andaluza"; el terrateniente recibe fraudulentamente, con los parabienes del Ejecutivo, millonarias subvenciones, mientras el jornalero extremeño queda bajo sospecha porque ha cobrado con el seguro de desempleo poco más de 300.000 pts. al año, por permanecer en su tierra y hacerla habitable; varios empresarios han asumido en condiciones muy ventajosas la privatización de empresas públicas haciéndose con un capital de escándalo en un tiempo record, entre tanto a los pobres parados se les acusa de fraude; las grandes empresas discográficas se hacen de oro con fenómenos como el de Operación Triunfo" y se acusa a "los de las mantas" de piratería, Hay que acabar con los pobres, apartarlos, esconderlos, que afean nuestra existencia Ya tenemos enemigo.

Sabemos que hay bastante para todos y que sobra, el problema está en el reparto que se haga de la riqueza. No queremos repartir, tenemos miedo a la pobreza yeso nos hace realmente pobres En este clima, cuando se habla de valores, no pueden ser otros que los de la Bolsa. La pobreza nos ha invadido

Comentarios