Este sábado se celebra el Día Internacional del Museo

?Museos y Mundialización? es el lema propuesto este año por ICOM para celebrar el Día Internacional del Museo. Una celebración que es un acercamiento a la población y una convocatoria que busca el disfrute y la participación de todos los colectivos sociales.

La comarca del Somontano de Barbastro no es ajena a esta celebración, ya que cuenta con importantes espacios museísticos.

Precisamente, si un elemento caracteriza al Somontano desde la época de la dominación romana es, sin lugar a dudas, el vino que vive en la actualidad un auge inusitado por la gran cantidad de caldos y la variedad de bodegas agrupadas en la Denominación de Origen Somontano. Importante es señalar que el vino y su materia prima, la uva, tienen dedicado un museo en Barbastro, donde se muestra el proceso de elaboración de los vinos y prensado de la uva, así como los instrumentos que se utilizan para estos menesteres.

Y también en el Somontano, el Arte sacro es protagonista de varios museos de relieve como el localizado en Alquézar, o los dos que se pueden visitar en la Ciudad del Vero.

En este caso, nos referimos al Museo Diocesano de Barbastro que cuenta con más de 260 piezas de gran valor y antigüedad exhibidas en la catedral de la ciudad, a la espera de su instalación en el nuevo museo diocesano que se va a habilitar próximamente de cara a albergar las piezas de las parroquias aragonesas procedentes del Museo de Lérida, donde se encuentran en la actualidad, y que también acogerá los fondos actuales en un espacio más acorde con las necesidades reales de espacio que presenta la colección, muy rica en arte románico y gótico.

Es ya un cuarto de siglo de existencia desde que se inaugurara de forma oficial en 1975, los años que lleva entre los barbastrenses este espacio de culto al arte sacro, y casi una década la que lleva al frente del museo Enrique Calvera, que habla con verdadera devoción de las piezas más significativas como un pantocrátor, una virgen románica, o una importante colección de lipsanotecas o pequeñas cajas con pergaminos, algunos de los que se expusieron en Madrid en el marco de la muestra que se organizó hace dos años dedicada al Reino de Aragón.

El Museo Diocesano es visitado anualmente por una media de 4.000 o 5.000 personas, que se incrementan cada año, y está pendiente de su nueva ubicación cuyas obras podrían comenzar este mismo año.

Pero no termina aquí la relación de museos de arte sacro en Barbastro, ya que hay que hacer mención al dedicado a los Mártires Claretianos fusilados en los albores de la Guerra Civil Española.

Cinco misioneros claretianos se encargan de cuidar de la casa misional que alberga las dependencias de este museo, dedicado a la figura de los mártires y a la labor misionera de la orden, que se inauguraba oficialmente hace una década y que recibe la visita de numerosos grupos extranjeros, del orden de unos 3.000 visitantes anuales.

El padre Juan Beruete comentaba que, gracias al testimonio de los claretianos que sobrevivieron al fusilamiento del 36, han conseguido reconstruir los últimos momentos de la vida de los 51 mártires, cuyos restos óseos se exhiben, de dos en dos, en 24 urnas de cristal en una cripta que constituye, sin lugar a dudas, uno de los mayores atractivos de este peculiar museo martirial.

Dentro del arte religioso, pero con una variante de importancia, destaca el Museo de Religiosidad Popular y Creencias del Pirineo Central, en Abizanda, que contiene curiosas muestras y que engrosa gradualmente su fondo museístico a través de la incorporación de piezas cedidas por particulares y familias de la zona como pueden ser los recordatorios antiguos de bautizos, comuniones o funerales.

La tradición se mantiene en el Museo de Juegos Tradicionales de Campo, que se puede visitar también a través de internet, y se perfila, cada vez en mayor medida, como uno de los centros museísticos con más personalidad de la provincia de Huesca. Una circunstancia motivada por la peculiaridad que le otorga el ser prácticamente el único museo europeo dedicado a juegos tradicionales variados y de las procedencias más diversas.

Unas 2.400 piezas forman parte del fondo de este museo situado en la localidad de Campo, entre las que podemos encontrar juegos de toda España y de varias zonas de Europa e incluso, de países de otros continentes.

Cualquiera puede visitar este museo que abre sus puertas todo el año, pero una de sus características más sobresalientes, son las visitas organizadas de escolares que desarrollan en el museo diversas actividades y pueden contemplar con sus propios ojos aquellos objetos y materiales con los que se divertían sus antepasados.

El museo cuenta con un presupuesto anual de unos nueve millones y medio de pesetas, en su mayor parte aportados por el Ayuntamiento de Campo, aunque algunas de las partidas corresponden a la DPH y a la DGA.

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