¡Es real!

Alberto Cebrián

Semana marcada en Aragón por la visita de los Reyes de España a Teruel. Han constatado la realidad que se vive en esta provincia, realidad presidida por la despoblación. Los monarcas han observado la necesidad de apoyos para que los habitantes de este territorio no tengan que poner el grito en el cielo con el fin de que el resto del país sepa que existen.

Pero es que ésa es la realidad tanto de Teruel como de Huesca, como de Soria, Cuenca,... y tantas otras provincias del interior de nuestro país. Bien se recoge en el recurso de inconstitucionalidad al trasvase del Ebro, incluido en el Plan Hidrológico Nacional, que el desequilibrio territorial en España es tremendo en detrimento de provincias como Huesca, Teruel e, incluso, Zaragoza si exceptuamos su área metropolitana.

Aragón sigue desgañitándose solicitando el aprovechamiento inmediato del agua que aporta mayoritariamente al Ebro y reivindicando infraestructuras tan necesarias como la autovía Huesca-Lérida, mucho más precisa que, por poner sólo un ejemplo, la que se está construyendo para unir Burgos con León, autovía por la que el tráfico es ínfimo, en los tramos ya abiertos, y, sin embargo, el ritmo de construcción es espectacular.

El medio rural aragonés ve cómo pierde, habitante a habitante, su población y, por tanto, se tiene que aferrar como sea a ayudas europeas que permitan alguna vía de futuro para sus gentes. Las estadísticas son tozudas y el descenso poblacional es incesante. En muchos casos, el fenómeno de la inmigración permite mantener las cifras de algunos núcleos y, en el mejor de los casos, aumentarlas. Visiten, como los Reyes, Teruel,... o Huesca. Verán lo que es real.

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