La vida no es una tómbola, es un parque

Cristina Pérez

Toca estos dias celebrar el Dia Internacional de los Parques . Y esto no es lo que era. Porque cuando muchos de nosotros estábamos en edad de ir a los parques, íbamos con la merienda a los columpios de hierro , a la sombra de un árbol y a desarrollar sobre el verde toda la imaginación infantil. Ir al parque era algo tan sencillo como pasar la tarde entre sol y sombra rodeados de bancos y de madres con niños pequeños y de militares comiendo pipas y de chavales jugando a las canicas y de niñas saltando a la comba. Y volvias a casa con las zapatos llenos de tierra y la sensación de regresar pronto al parque.

Y por aquella época Marisol se empeñaba en cantar que la vida es una tómbola. Cómo han cambiado las cosas. Las tómbolas llevan megafonía incorporada y regalan radiocasettes con CD y los parques, los parques ya no son lo que eran. Tenemos parques faunísticos, parques temáticos, parques nacionales, parques culturales, parques de atracciones, parques acuáticos, parques tecnológicos....y luego están los parques-parques, esos de las pipas y los columpios y árboles de quita y pon.

La vida es un parque, Marisol, hija. Está claro. Un parque donde tan pronto podemos ver nuestra propia existencia en miniatura, como que contemplamos nuestro futuro entre ordenadores o nos agarramos a la existencia rodeados de animales en semi libertad o semi cautividad, no estoy segura..

El caso es que lo de la tómbola, me perdonarán los feriantes, está ya desfasado. Si quieren estar al loro, a partir de ahora cuando lleven a sus niños a los caballitos deberán de referirse al parque ferial. Eso para no estancarse en el ayer, aunque yo misma, seguiré apostando por la tómbola, los caballitos y los parques de pipas y columpios.

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