Jugarse la vida

Nuria Garcés

Eso es lo que hacen cientos de personas al día, que deben ponerse al volante de sus vehículos. Personas que viven en pueblos como Lascasas, Albero Bajo, Callén, Grañén, Robres, Curbe, Sodeto, Lalueza, Alcubierre, Montesusín, Frula, Poleñino, Tramaced o Piracés, entre otros muchos, vienen habitualmente a Huesca. En muchos casos, se acercan por cuestiones de estudios, de trabajo o porque sí, prácticamente todos los días. Y allí tenemos la carretera A-1213, de Huesca a Grañén, por la que deben circular a diario, hecha un verdadero desastre. Se lo creerán o no, pero es una de las carreteras más transitadas con una densidad de tráfico realmente alta. Se habla de más de 2.000 vehículos al día.

No sólo es estrecha; está sembrada de agujeros, que por cierto, cuando son parcheados, es como si el enemigo se hubiera dedicado a hacerlo. Cubren la señalización horizontal de los arcenes con el nuevo alquitrán y en días de lluvia como los que estamos viviendo, transitar por ella se convierte en una aventura realmente peligrosa. Coches que no ven por donde andan y que se hunden en charcos porque el agua no se elimina de la carretera. El patinar está a la orden del día.

Imagínense por una carretera de estas características, debiendo, además, adelantar a tractores o camiones. Toda una emoción, digna de Port Aventura. No hace falta irse a Salou.

Semanas atrás hubo un debate entre el Gobierno de Aragón y la mancomunidad de Monegros sobre qué carretera se debía acondicionar. Si la Huesca-Grañén o la Huesca-Sariñena. La lógica indicaba que por trazado, habitantes y volumen de tráfico, debía ser la Huesca-Grañén. Pero el consejero de Obras Públicas cerró el debate diciendo que de Huesca a Sariñena hay ya varios tramos adecentados, como unos 20 kilómetros, y sería menos costoso comenzar por ahí. En la política y en las obras, en muchas ocasiones, unos ?ganan? y otros ?pierden?. De acuerdo. Pero en este caso, no estaría de más que el ejecutivo autónomo atendiese la reclamación de cientos de ciudadanos que se sienten impotentes y en peligro cuando, cada día, se suben al coche.

Comentarios