Riegos del Alto Aragón apunta que la modulación de caudales en Marracos se realiza desde hace décadas.

Chunta Aragonesista reivindicaba el pasado sábado la modulación de caudales del río Gállego a la altura del Salto del Lobo en Marracos. Es una propuesta realizada por esta formación política como alternativa al embalse de Biscarrués. Desde Riegos del Alto Aragón se afirma que esa modulación de caudales se realiza desde hace décadas. Además, en los círculos agrarios se insiste en la necesidad de realizar Biscarrués porque supone también un método de control de avenidas en el río Gállego, ya que actualmente, la dimensión de Ardisa es totalmente insuficiente.

Una de las reclamaciones más habituales desde los sectores sociales y políticos antipantanos es la exigencia de la modulación de las concesiones del río Gállego, tal y como se hizo en la zona oriental de la provincia con los del Noguera Ribagorzana y el canal de Piñana. Se pide esta acción antes de plantearse cualquier regulación en el cauce del río. Esta modulación del Gállego en torno a la concesión de la central eléctrica de Marracos (de 15 m3/segundo de agua) se realiza ?de hecho? desde hace décadas, gracias al acuerdo alcanzado entre los usuarios de este río, que cuenta con el visto bueno de la Administración.

Este acuerdo se tiene en cuenta en el grupo de usuarios de la Comisión de Desembalse de la CHE. Optimiza el uso hidroeléctrico de la cuenca del Gállego, que cuenta con abundantes saltos explotados por ERZ-Endesa y se reduce a mínimos el agua que no tiene utilidad para unos u otros usuarios. Desde Ardisa se desembalsan cinco metros cúbicos por segundo en invierno, para caudal ecológico y pequeños usos y, en verano, las demandas de los regadíos tradicionales del Bajo Gállego, aunque no lleguen a los citados 15 metros cúbicos. La modulación de la zona baja de este río, en cuanto al uso hidroeléctrico, es una realidad en la práctica.

En los meses de verano, especialmente, en los que las aportaciones del río Gállego son inferiores al caudal concedido en el Salto de Marracos, se garantiza el agua de riego a las huertas de Zaragoza, mediante desembalses en Búbal y Lanuza, del sistema de Riegos del Alto Aragón. Estos caudales se turbinan en Marracos. La Confederación Hidrográfica del Ebro lleva una cuenta de explotación que, hasta el día de la fecha, ha satisfecho a todos los concesionarios.

Una vez concluida la campaña de riego, aunque la aportación del río sea superior a los 15 m3/segundo, el desembalse en Ardisa baja a cinco metros cúbicos por segundo, en lugar de los quince que le corresponden por concesión. La situación recupera su normalidad cuando las reservas de agua en los embalses alcanza los porcentajes óptimos para la campaña de riego. Ello se ve especialmente favorecido porque la explotación de los saltos eléctricos de pie de presa de Búbal y Lanuza son de ERZ-Endesa, titular a su vez del salto de Marracos.

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