Frescas, limpias y seguras

Margarita Gabarre

Mayo es un mes complicado para la mujer. Se acerca el verano y en este mes, todas las revistas dirigidas al sexo femenino tienen un ?especial culo? o de ?guerra absoluta a la celulitis?. Pero la presión no termina ahí. Es un mes en el que los anuncios de la tele, además de con CDs de OT, nos avasallan con productos milagrosos para poner fin a la ?tan temida? piel de naranja. Hay otros, que nos venden elasticidad, firmeza, seguridad, una piel tersa y atractiva, elegancia o luminosidad. Porque hay que ver lo radiante que se pone una con sólo unos toques de crema con ?lipoencimas activadas antioxidación?, por no hablar del último gripo en pintalabios que te permite comer todo el banquete de las bodas de Camacho sin inmutarse lo más mínimo. Algo que resulta ciertamente incompatible para mantener la línea y un cuerpo esbelto gracias a los cereales y al yogur.

La cosa no queda allí, también tenemos una variada oferta de productos para la higiene íntima femenina imprescindibles para sentirnos frescas, limpias y seguras de nosotras mismas. No hay que olvidarse en este kit de la mujer campeona de tomar una conocida marca de agua mineral para no pasearse por la vida con bolsas de retención de líquidos.

Y en medio de todo esto aparece una autoestopista en una carretera polvorienta y con un sol de justicia esperando a que alguien con aire acondicionado en el coche la lleve a La Coruña. Y la muy... (me voy a reservar el adjetivo) aparece como si nada, fresca como una rosa, con el maquillaje perfecto y la ropa sin una gota de sudor, cuando el resto de las mortales en esas condiciones estaríamos hechas un asco, llenas de polvo, y con el sudor saliendo por cada poro.

En fin señores que no les quiero quitar la ilusión, pero eso de encontrarse a la chica 10, según ciertos cánones, en la carretera sólo ocurre en las películas o en los spots de televisión.

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