Grandes alegrías y grandes tristezas.

Luis Abadías

Así es el deporte. Unas veces se gana y otras se pierde. Un año se consigue el objetivo y otro no. Eso es lo que ha sucedido en esta temporada. Hace prácticamente un año estábamos festejando el ascenso del Huesca. Ahora estamos viviendo el descenso del equipo azulgrana a la tercera división. Hace unos días vivíamos la alegría del título de campeón que conseguía el BM Huesca. Hoy estamos dolidos por haber quedado eliminados en la ascenso.

Para el Huesca ha sido un sueño bonito, pero la realidad nos dice que el club no está preparado para esta categoría. Además, la imagen que se está dejando en estos últimos meses no favorece para nada a una entidad que cumple religiosamente con los pagos, algo muy destacable tal como funciona el fútbol actualmente, pero que deja muchos detalles al aire que manchan el nombre de la Sociedad Deportiva Huesca.

No podemos decir lo mismo del Balonmano Huesca. Este fin de semana se ha quedado sin ascenso, aunque ha sido por cuestiones ajenas a su voluntad y en lo que mucho ha tenido que ver la federación. Es triste todo lo que ha sucedido en Antequera, con un pabellón, no apto para una competición de este tipo, y con mucho olor a ?tufillo? de fase amañada. No se puede jugar con la ilusión de un club, de unos jugadores y de una afición que todavía no entienden muy bien que es lo que ha pasado para que el Balonmano Huesca se merezca esto.

Grandes alegrías y grandes tristezas en el deporte. Así es la vida. No hay que reblar y seguir peleando. Estamos seguros que el Huesca volverá a ascender y estará de nuevo en la 2ª B, aunque hay que aprender de los muchos errores que se han cometido, y que el BM Huesca ascenderá algún día a la División de Honor B. La directiva que preside Ignacio Munuera se lo merece por el esfuerzo y la ilusión que han puesto en un proyecto, que ya es una realidad.

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