Algo más que una celebración sindicalista

Beatriz Viejo

Hoy se celebra el Día Mundial del Trabajo, un día a celebrar por todos los que lo tienen, claro. Un día que este año no esta exento de polémica por la pretensión del Partido Popular de recortar la protección por desempleo. Una nueva medida que no ha podido ser anunciada en un momento más propicio para que los sindicatos desenfunden sus espadas contra él y comiencen la batalla por una nueva reivindicación del trabajador, o en el este caso del parado, en el día de su celebración.

Los sindicatos han convocado para este día, como ya va siendo habitual, concentraciones en diferentes ciudades Españolas. Miles de personas salen a las calles para reivindicar lo que les corresponde, lo que creen que debería ser y no es. Según las encuestas, la primera preocupación de los españoles es el paro, y si ahora se suma esta nueva medida la preocupación puede convertirse en mayor.

Más que una simple efeméride, el Día Internacional del Trabajador es símbolo de una ferviente e inagotable lucha por una justa calidad de vida. Pero esta efeméride guarda tras de si una gran historia que todos deberíamos conocer, para así, alguna vez en la vida, aunque sólo sea por un momento llenarnos con la indignación y las ganas de luchar por nuestros derechos como trabajadores y humanos que nuestro antepasados tuvieron y que hoy en día parecen haber desaparecido o quedado en un segundo plano a pesar de que hay mucho por lo que luchar.

Creo que el 1º de Mayo no debería ser simplemente una celebración sindicalista o un feriado mas como muchos consideran, no es un día impuesto de forma aleatoria para agasajar a un sector de la población ( Día de la madre, Día de los enamorados, Etc), es ?sólo? la conmemoración de los derechos de el ser humano como trabajador.

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