Por qué 7.000 viviendas

Luis Laiglesia

Huesca en los próximos años va a perder no pocos equipamientos. Espacios que van a ser transformados en viviendas. Esa suerte correrá el actual cuartel de Artillería, dónde el Consistorio permitirá una promoción de viviendas, un proyecto similar es el diseñado para la Cárcel de Huesca.

En una reciente conversación con un miembro del Colegio de Arquitectos, este último llamaba mi atención sobre la pérdida de este tipo de equipamientos en la ciudad. Huesca, resulta que en la relación entre viviendas y equipamientos sale muy bien parada. Otra cosa es lo que ocurrirá en el futuro. La desaparición de edificios como el Cuartel de Artillería o la Cárcel y, sobre todo, su transformación en viviendas va a rebajar esta ratio. Es por ello que el Colegio de Arquitectos ha solicitado que se conserve la actual prisión provincial para poder destinarla a uso público.

Así vistas las cosas se hace al menos entendible la posición conservacionista de este colegio respecto al edificio en cuestión. Además, argumentan los arquitectos, que el centro penitenciario de Huesca no ha tenido una imagen represora como la Modelo de Barcelona o Torrero en Zaragoza.

Más allá de esta cuestión, a quien firma este comentario, le preocupa conocer a qué se debe semejante movimiento urbanístico en Huesca. Porqué nuestros munícipes se han empeñado en sacar al mercado siete o no se cuántos miles de viviendas. Porque esa no puede ser la prioridad de Huesca. La medida tiene su explicación desde el punto de vista económico ya que, a través de los convenios urbanísticos, el Ayuntamiento obtendrá importantes ingresos, pero no creo que nadie se haya parado a pensar el precio que la ciudad deberá pagar por ello. La despoblación del centro está asegurada y el mantenimiento de una ciudad que crecerá en extensión y no en número de habitantes será mucho más cara, por lo que el aumento de la presión fiscal está más que cantado.

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