¡¡Más maestros, es la paz!!

Cristina Pérez

Educar es un verbo complicado de conjugar. Yo educo, tu educas, el educa..... nosotros educamos y todos educan. Porque dentro de las aulas o fuera, cualquier actitud ante la vida es para bien o para mal, una lección. La vida es una evaluación continua de la que no se libra nadie. Hay quien elige la profesión de educador con esa misión secreta de intentar mejorar un poco este mundo a través del conocimiento de las cosas. Más maestros y menos balas podria ser el lema de cualquier persona con un minimo razonamiento. Por ahí empezó aquella república de la que sus nostálgicos acaban de celebrar hace poco sus más de setenta años desde aquél catorce de abril . Murió al poco tras una larga y dolorosa agonía que dejó un pais plagado de escuelas. Es probable que alguno de los centros escolares a los que hoy vaya su hijo, tuvieran su primera semilla en aquellos años en los que educar se convirtió en una obsesión que, muchos, no quisieron entender.

Un pueblo con una mínima educación da por sentado que el diálogo es fundamental y que las armas nunca sustituyen a la voz. Nuestros hijos reciben de nosotros lo que ven a diario. El refrán de predicar con el ejemplo es la forma más lógica de enseñar.

Ellos ven el mundo, también, a través de nuestras actitudes y hay que hilar muy fino para que, de vez en cuando, no se nos escape el lado oscuro. Aunque también deberian aprender de esa zona sombría donde duermen la siesta los malos rollos.

Educar es algo más que enseñar, es demostrar y estar dispuestos en cualquier momento a convertirnos en botón de muestra o en conejillo de indias con los hijos. Por ellos todo. Desde tragarnos los tacos, hasta dejar de fumar o ser solidarios para llegar a pasar dia a dia la evaluación, aunque sea, con un aprobado raso. El mundo, seguro, lo agradecerá. No deje nunca de gritar aquello de ¡¡más maestros , es la paz!!

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