Tiempos de ocio.

Alberto Cebrián

Las cosas pueden ir bien en nuestro país, mejor o peor según a quién se le pregunte, pero es incuestionable que, cada vez que llega un puente festivo, los desplazamientos turísticos son cuantiosos, se pone el cartel de lleno en el turismo rural, la ocupación hotelera se dispara al cien por cien, y es complicado en muchos casos encontrar una mesa vacía en los restaurantes. Aquí y allá, en Huesca y fuera del Alto Aragón.

Está claro que estamos en una época en la que el ocio y el tiempo libre vinculados al turismo han adquirido una importancia tremenda. Ante esta realidad, la provincia de Huesca ha de apostar por la explotación racional de sus recursos, que son muchos (naturales, deportivos, patrimoniales, gastronómicos,...).

Algunos ejemplos de lo que ya se está haciendo los podemos situar en Ordesa y en Loarre. En el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido se decidía limitar el volumen de visitantes a este espacio y se establecía un servicio de autobuses para acceder al Valle desde Torla. El resultado, un éxito: sobre todo en el capítulo de la preservación del Parque. En el caso del castillo de Loarre, se están incorporando medidas para llevar a cabo visitas de un modo más racional, más satisfactorio para el turista, más respetuoso con el monumento y su entorno,... Todo apunta a que, si se hacen bien las cosas, estaremos ante otro éxito de explotación.

Pero aún hay mucho trabajo que desarrollar. Ponemos otro ejemplo: la riqueza cinegética de esta provincia. Allí está el dato de que en Huesca se matan por temporada el mismo número de jabalíes que en toda Andalucía. Mientras en esta provincia no hay un aprovechamiento empresarial, éste sí existe en la Comunidad andaluza.

Comentarios