El acceso a la vivienda de los aragoneses dentro de la media nacional

Las familias aragonesas nos gastamos un 40% de nuestros ingresos en la adquisición de vivienda, lo que nos sitúa dentro la media nacional. Peor lo tienen los habitantes de las Islas Baleares quienes destinan hasta el 70% de sus ingresos a la compra de vivienda. En el otro extremo de la balanza encontramos a los extremeños cuya inversión en este concepto no llega al 30%.

Lo preocupante del asunto es la tendencia, cada año es más alto el porcentaje de ingresos que los aragoneses destinamos a la adquisición de vivienda. Eso es porque este bien sube, tradicionalmente, por encima del IPC. En el último año en Aragón los pisos subieron el 16% y esa escalada continuará, asegura el Director General de Consumo del Gobierno de Aragón.

El aumento de los bienes inmuebles, en general, viene determinado por el crecimiento de la demanda, la cual sigue sin ser cubierta por la oferta existente. El problema es que muchos de estos bienes son adquiridos con la intención tan solo de especular, lo que termina afectando a los precios, cuya escalada parece imparable.

A pesar de esta complicada realidad un aragonés medio puede todavía acceder al mercado de la vivienda, al menos lo puede hacer con más facilidad que un madrileño, un vasco o un catalán. Es en estas comunidades dónde encontramos los pisos más caros.

Desde el Gobierno de Aragón se quiere controlar este mercado inmobiliario desbocado en los últimos años. Y se quiere hacer a través de la promoción de vivienda pública como la que se está ejecutando en el Polígono 24 o, en el futuro, en el Círculo Católico.

La renta per cápita de los aragoneses también ha aumentado en los últimos años, así como el período de los préstamos hipotecarios, mientras los tipos referenciales han caído hasta el 3,5%. Aún así, esos datos no han llegado a enjugar el aumento del precio de los bienes inmuebles. El esfuerzo inversor está por encima de lo que aconsejan las entidades financieras las cuales, en general, prefieren que sus clientes no destinen más de un tercio de su salario a la compra de vivienda. Esta norma está siendo revisada, pues a más ingresos de las familias, más capacidad de deuda, señalaba Andrés Bellosta, Director de la Oficina Principal de Ibercaja.

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