Cartas al Director: Críticos de Sillón, Autovía Pamplona-Huesca otra vez

Carlos Iglesias Estaún, Alcalde de Sabiñánigo

En Agosto del año 2001, en plena ?vorágine? de trazados para la autovía Pamplona-Huesca, escribí un extenso artículo en el que plasmaba mi visión sobre los argumentos, en algunos casos realmente chocantes y en todos inconsistentes, que los opositores, no a los trazados, sino a la propia construcción de la infraestructura, esgrimían. Me refiero naturalmente a los argumentos que desde Zaragoza se planteaban con la perspectiva distante que, creo yo, se tiene desde la capital, cuando se abordan temas del Pirineo y sobre todo de sus habitantes. No quiero, entrar sin embargo, en problemas puntuales del trazado, una vez admitido su paso por Sabiñánigo y Jaca. siempre que claro está esa no sea una excusa para poner en cuarentena la propia construcción de la autovía.

Pasados varios meses desde entonces yo ingenuamente, ya creía que el tema estaba zanjado y casi soñaba que, de verdad, y tras más de seis años de esfuerzos en un horizonte no muy lejano veríamos esa infraestructura ejecutada completamente. Pero últimamente compruebo alarmado, que la polémica renace y que estos colectivos, con todo su derecho anticipo ya y no seré yo el que les critique ni un ápice su constitucional derecho a discrepar, han reiniciado su campaña en la que para mi satisfacción no se aportan nuevos argumentos siquiera un poco más consistentes que los anteriores, que perdonen, siguen sin ser en absoluto determinantes para anular una obra de esa envergadura.

Pero al mismo tiempo que seguía esta nueva andanada antiautovía, se ha desarrollado una interesantisima información en los diarios de máxima tirada de Aragón, en los que se muestran con todo lujo de detalles y soporte gráfico, algunos de los proyectos que la ciudad de Zaragoza tiene en marcha.

Didácticas fotos aéreas, profusión de datos técnicos, impresionantes cantidades de euros invertidos y sobre todo y ante todo, millones y millones de metros cúbicos de tierra movidos, trasladados, transmutados configurando un nuevo paisaje urbano a base de crear incluso barrios enteros donde antes nada había y seguro que plácidamente descansaban en esos lugares, algunas sencillas e inofensivas especies vegetales e incluso animales que han debido sucumbir ante el empuje de apisonadoras y demás artilugios al uso. Y así aparecen los cinturones (¡qué pantalón debe tener Zaragoza para necesitar tanto cinturón!), las nuevas vías del tren horadando impasibles todo lo que se les pone a su paso, nuevas autovías, la unión de barrios a un lado y otro del rio, nuevos puentes sobre el Ebro, un nuevo barrio con un sin fin de viviendas, gigantescas áreas comerciales (50.000 m2 leí la última) etc. todo ello mediante imponentes obras que como decía antes, diseñan un nuevo e inédito escenario configurando un novedoso paisaje, que parece no despertar ninguna crítica, relacionada con el respeto el medio ambiente.

Y me imagino algún crítico de la autovía Pamplona-Jaca-Sabiñánigo, sentado en su sillón de su vivienda de Zaragoza, encantado de que su ciudad crezca y se desarrolle, que los servicios a los que tiene acceso todos los días mejoren, que pueda enlazar en AVE o autopistas, con el Aeropuerto y con toda la Geografía Española y en resumen que su territorio progrese, aunque en el camino algún ?animalico? o vegetal sucumban para siempre. Y yo también me alegro ¡de verdad,! porque ese desarrollo es bueno para todo Aragón; pero me rebelo cuando esa misma persona pasa la hoja del periódico y al leer cualquier noticia de la Autovía Pamplona-Sabiñánigo-Huesca, o de cualquier otra actuación en el Pirineo,(campos de golf, urbanizaciones etc.) pierde la calma, el sosiego y la alegría que le proporcionaban las anteriores noticias y tornándose ahora si, en defensor a ultranza del medio ambiente, lanza toda su ira, porque su Pirineo, ese que no se lo toquen; que allí va el fin de semana y lo quiere verde y arreglado independientemente de lo que piensen, hagan o decidan sus habitantes.

Y yo desde la distancia, repito que me alegro de esos impresionantes proyectos que he conocido estas semanas, pero quiero y deseo que ese progreso nos llegue a todos. Que esas autovías lleguen también a Sabiñánigo y Jaca y que el tren llegue y pare en nuestras estaciones, también remodeladas y también a toda velocidad, y que pase el túnel de Canfranc y el Vignemale y que la industria se pueda seguir asentando y desarrollando en nuestra tierra, para lo que es indispensable unas buenas comunicaciones a pie de fábrica; y que el sector servicios pueda buscar mercado en Madrid, País Vasco, Cataluña y Valencia sin que la llegada de visitantes a nuestro Pirineo les suponga un martirio difícil de repetir. En resumen, que desearía que mi querido crítico distante y de sillón procurara ver la paja en todos los ojos o en ninguno y no sólo la viga en todo lo que al Pirineo se refiere.

Posdata: Y ¡ojo! que ahora viene la ley del Pirineo, cortada con el mismo patrón zaragozano, pero esa es otra historia y dará seguro para otro artículo.

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