El día contra el racismo se celebra en Huesca en un momento en el que comienza a tomar cuerpo la población extranjera.

En dos vertientes se podría formular en estos momentos el racismo en la provincia. Por un lado frente a etnias históricamente implantadas en la sociedad, como es la gitana. Otra vertiente es el racismo contra la población extranjera.

Nunca como hasta ahora se habían registrado cifras como las actuales en incidencia de ciudadanos inmigrantes dentro de la población altoaragonesa. No existen grandes problemas de conductas racistas organizadas, con grupos neonazis, como ocurre en otras provincias.

La falta de mano de obra en sectores como el campo, la construcción, la limpieza o la asistencia social ha hecho que la mayor parte de los extranjeros que viven en Huesca dispongan de un trabajo, algo que al mismo tiempo, ayuda a su integración.

Precisamente es en el ámbito laboral donde se da en estos momentos una de las principales reivindicaciones. Una normativa mucho más restrictiva para los permisos de residencia a extranjeros, puesta en marcha este año ha levantando las críticas no tanto de los inmigrantes como de los distintos sectores empresariales, que precisan de mano de obra y tienen en la extranjera un gran filón. Para 2002, sólo el sector del metal y el de los transportes pueden acceder a permisos de residencia. Al mismo tiempo, se ha reducido la dotación económica que destina el estado para las oficinas de temporeros, lo que también está generando críticas desde puntos como el Bajo Cinca, Litera o Monegros, quienes ven como absolutamente necesario este servicio de cara a los periodos de recolecta de algunos productos.

Las actitudes racistas se dan más en el plano individual, con los problemas cotidianos que en ocasiones se encuentra la población extranjera en el día a día. Así, la dificultad de acceder a un mismo puesto de trabajo en igualdad de oportunidades con un nacional, o para alquilar una vivienda son situaciones habituales en las que se demuestra que todavía quedan barreras racistas por romper.

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