La racionalización de su consumo, principal reivindicación en el Día Mundial del Agua.

Desde todos los colectivos, y a pesar de las graves diferencias que el agua genera, se coincide en la escasez de este elemento y la necesidad de llevar a cabo nuevas pautas ecológicas para su cuidado. Cada oscense gasta al año unos 80.000 litros por persona.

En forma de nubes, de hielo, de nieve, de agua dulce o salada, el agua supone la parte más importante de nuestro planeta y también de nuestro propio cuerpo. Y a pesar de ello, su escasez o su mal uso es un problema constante en todos los países del mundo.

En España, el agua está protagonizando uno de los más importantes debates nacionales de los últimos tiempos, como un problema interautonómico que ha llegado al enfrentamiento.

El debate tiene también sus serias diferencias sin salir de los límites de la provincia de Huesca. El enfrentamiento llano- montaña, petición de regadíos- negativa a la construcción de embalses es una constante desde hace décadas.

Mientras tanto, siguen dándose problemas que afectan a numerosas localidades de la provincia en cuanto al suministro y a la calidad.

Así lo demostraba, por ejemplo, un reciente estudio de la Fundación Ecología y Desarrollo en cuanto al agua en la Hoya de Huesca. Este informe demostraba que una tercera parte de la población de este territorio bebe agua de mala calidad. Al mismo tiempo, hay unos consumos de agua de boca excesivos, probablemente derivados de fugas, y también malos usos (regar cultivos o llenar piscinas con agua de boca)

En Huesca, en estos momentos, los oscenses pagan más por el agua que consumen. Este año, el agua ha incrementado su impuesto en un 16?5%, a lo que se añade un canon por uso de la depuradora que supone unos 2 euros más al mes por usuario.

El agua que consumimos los oscenses tiene una elevada calidad, con el único incoveniente de la cal, que aportan los suelos de esta tierra, y la falta de yodo, que puede encontrarse en el origen de problemas de tiroides y del mal desarrollo intelectual en los niños. Nos surtimos gracias a los manantiales de San Julián y, almacenados en Vadiello, un suministro que en los próximos años se verá complementado por el embalse de Montearagón. La potabilización se realiza en los primeros pasos desde el descenso desde Vadiello. El clorado se efectúa gota a gota sobre el caudal.

En el viaje del agua hacia Huesca, se podría llegar a perder entre un 40 y un 60 por ciento, se intuye que en gran parte por la zona del polígono Sepes.

El consumo doméstico sube hasta superar los 3 millones seiscientos mil metros cúbicos al año, que se distribuyen entre 28.000 tomas de agua. El consumo industrial al año es de 634.000 metros cúbicos.

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