Pasion: Las noticias de todos los dias

Cristina Pérez

Después de la entrada en Jerusalén, de la alegría del recibimiento de las ramitas de olivo, del mensaje de paz, hoy la pasión se desborda. Las calles se llenan de luto, de gestos dramáticos, de lágrimas de sangre, de madres llorando por sus hijos, de judas que se venden por un puñado de monedas, de mujeres que se quitan su velo para dar la cara a pesar de los demás, de hombres que se lavan las manos sin implicarse, de soledades... muchas soledades en el huerto de los olivos, de una traición y la muerte.

¿Les suena?. Podría ser el resumen de cualquier telediario de cualquier día. Es como la vida misma. Esta semana que abrimos con la pasión a cuestas, es el reflejo también de una sociedad que se tiene que ver reflejada en todos y cada uno de los pasos que recorrerán nuestras calles. Hasta la muerte. Todo es un calco de la vida. Menos la resurrección. Nadie resucita .

Más allá de la fe y de creencias religiosas, la Semana Santa roza el pragmatismo de una forma escalofriante. Hombres anónimos con la cabeza oculta llevando a hombros la penitencia del resto de seres humanos. Paseando por un valle de lágrimas donde unos pocos sonríen. Sólo sonríen los que llevan un látigo en la mano o una lanza. El resto mira con un gesto perdido en la nada, pidiendo ayuda al mundo sin que el mundo les oiga.

Fíjese en lo que representa cada paso, cada cofradía, estúdielos más allá de la religión. Esta semana de pasión se repite cada año y nos recuerda que somos débiles y que la vida se repite de una forma escalofriante. Con otros hombres, con otros judas, con otros Pilatos, con otras Magdalenas. Se repite.

Cada día en el mundo alguien encuentra un dios al que torturar en nombre de no se sabe qué. Menos la resurrección. Todo es igual. Menos la resurrección.

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