Un pasito p'alante, un pasito p'atrás.

Esther Puisac

A veces lo de la política, lo de estas noticietas que los periodistas les contamos, es como un vals. Para adelante, para detrás, para un lado para otro, y cambio de pareja.

Y entre baile y baile, no nos da tiempo a pensar en otras cosas. Hoy lo trasladamos a lo universitario. El rector debe sacar a bailar a los miembros de la Junta para ir entablando relaciones, ya que, dentro de un año, esas relaciones tienen que haberse convertido ya en compromisos. Un compromiso de seguir con el rector para las elecciones dentro de la Universidad. Al pedir el baile a los catedráticos de medicina, ellos le dicen que sólo danzarán al son de una canción de moda: ?Quiero que sólo se imparta medicina en Zaragoza?. El rector la pide a la orquesta, que ya la tenía en el repertorio, y todos a la pista.

Y de repente, cuando más animada estaba la fiesta, llega la consejera de Educación y pone orden, diciendo que de canciones de moda nada. Por el momento, todos a bailar los valses de siempre.

Los de Huesca todos contentos, y los de Zaragoza, como la invitación está hecha y las intenciones de darles gusto, demostradas, pues también tan contentos.

Pero con tanto meneo, lo único que se consigue es marear y cansar la perdiz. Al haber conseguido que Medicina se quede un curso más, parece que ya hemos colmado el cupo de reivindicación universitaria por este año. Así, nos parece excesivo, pedir más, luchar por que pongan carreras modernas, competentes, que puedan acercar jóvenes universitarios a la capital oscense, y no que Zaragoza siga siendo el imán que inicia el proceso de despoblación de toda la Comunidad Autónoma.

Y lo peor es que todos sabemos que nadie puede seguir imponiendo bailar a ritmos decimonónicos, que las canciones de moda siempre acaban llegando y son las que acaban imperando en el tarareo cotidiano.

Que tenemos Medicina para hoy y ni siquiera una vacuna para mañana.

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