Si yo fuera mujer.

Cristina Pérez

La filosofía de intentar comprender a los demás desde un punto de vista más objetivo es clara. Ponerse en la piel del otro. No es fácil, supone todo un ejercicio de concentración y de transformación, a través del cual podremos acercarnos un poco más al mundo del de al lado. Desde dentro.

Una vez instalados en el cuarto de invitados hay que analizar, observar y mirar con detenimiento. Y, después, salir despacito sin hacer ruido cerrando la puerta.

Cuando vuelve a su propio mundo es probable que tenga la cabeza mejor amueblada que antes y que, además, controlará las criticas más ácidas y no andará continuamente juzgando al otro.

Lo mismo pasa con la reivindicación de la mujer en su recorrido por el mundo. Gritando, solicitando, exigiendo, pidiendo , rogando y mirando al futuro como el que mira un sueño imposible.

Seria muy recomendable y hasta sano que muchos hombres se pusieran de vez en cuando en la piel de la mujer. No cogiendo la plancha, cambiando pañales o acudiendo a las visitas del ginecólogo. No. Sino abriendo esa puerta más profunda del sentimiento. Pensar de vez en cuando aquello de ?si yo fuera mujer? . Pruebe a decirlo..?si yo fuera mujer...? y le aseguro que en el momento en el que lo diga le saldrán solas un montón de palabras encadenadas que le parecerán demasiado sentimentales, demasiado ñoñas, demasiado duras, demasiado blandas. Depende de cómo nos vea usted y de cómo quiera sentirnos.

Le pedimos a usted ser-humano-varón, que se atreva a prestarnos la voz de vez en cuando. Le pedimos ayuda para épocas de afonía. Atrévase y comprobará que ser mujer, ser mujer somos todos.

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