Se agrava la crisis del esqui español

El esqui español ya no puede estar más hundido. A la crisis que ya venia arrastrando , se le suma ahora el caso Muehllegg, el fracaso de Salt Lake City (salvo las chicas), las dimisiones del director técnico Carlos Salvadores, del entrenador de las chicas Maurizio Marcacci y de una larga lista de asuntos que piden a gritos la intervención del Consejo Superior de Deportes para cerrar una crisis que debe iniciar una nueva etapa que coincida con las aspiraciones que tiene nuestro pais por organizar unos Juegos de Invierno.

Los éxitos de Muehlegg, que podrían haberse utilizado para iniciar una nueva etapa en el esqui español y servir de incentivo a futuros deportistas estan culminando un negro panorama que viene arrastrándose desde hace ya muchos años. Su posterior positivo, además de dejar consternada a toda la familia olímpica -en especial a la española-, puede tener unas consecuencias nefastas para una disciplina deportiva y una federación que ya contaba numerosos problemas y que quizá hubiese resurgido de sus cenizas con la entrada de patrocinadores , una mejor planificación y nuevas ilusiones.

"Fin de una etapa"

Horas antes de la pesadilla, el italiano Maurizio Marcacci anunciaba el "fin de una etapa" al frente del equipo femenino de esquí alpino, el único que ha sido competitivo durante los últimos años y en el que cuatro de sus integrantes -Ainhoa Ibarra (ya retirada), María José Rienda, Ana Galindo y Carolina Ruiz- lograron clasificarse alguna vez entre las mejores diez del mundo. Marcacci tiró la toalla después de diez años de una gran labor, que desarrolló a pesar de "los palos que algunos metían entre los radios" de sus "ruedas", como explicó a Efe al anunciar su marcha. Su retirada , en principio quedaba minimizada con la "bomba" del positivo de Muehlegg, pero ha cobrado una nueva dimensión tras la dimisión del seleccionador Carlos Salvadores, de gran calado entre técnicos y esquiadoras, que clamaron por su vuelta al puesto que ocupó entre 1995 y 1997 tras los mundiales de Sankt Anton, hace justo un año. No sólo hay -y ha habido- problemas graves en el fondo español, sino también -desde hace mucho tiempo, y ahora más- en el esquí alpino, únicas disciplinas, junto al "snowboard", que representaron a España en los Juegos de Salt Lake, a donde los deportistas españoles llegaron como las principales víctimas de una prolongada y absurda guerra interna entre dirigentes federativos. Salvadores explicó que desde "fuera de la federación" se le torpedeaban todas sus iniciativas y presentó su dimisión poco después de que Rienda fuera sexta en el gigante olímpico, actuación que adquiere dimensiones sobresalientes dadas las circunstancias que rodearon su consecución. El ex esquiador internacional abandona el barco alpino, que se queda sin su principal motor: un hombre con ideas propias y posibilidades económicas que, por ese motivo, no fue manipulable y se convirtió en "persona non grata" para los sectores del mundo del esquí que poco tienen en común con los intereses del deportista. Salvadores se marcha decepcionado, porque considera que no le han dejado trabajar y porque no vislumbra la salida del túnel del deporte rey del invierno, que en España carece de base. Detrás del equipo femenino hay un hueco importantísimo y en el caso masculino, peor aun: desde los mundiales de Sierra Nevada"96, España no presenta competidores varones en ningún gran evento deportivo internacional.

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