Especial Casco Antiguo: rehabilitación y nuevas construcciones

El gusto por recuperar lo antiguo, por ofrecer un tipo de vivienda distinto, incluso por la posibilidad de encontrar suelo urbanizable ha llevado en los últimos tiempos a constructoras y propietarios individuales a darse cita en el casco. En estos momentos, entre rehabilitación, mejora exterior y obra nueva, la zona antigua de la capital oscense se ha convertido en un hervidero de grúas, hormigoneras, andamios y contenedores de obra. Una situación que al mismo tiempo crea temporalmente serios problemas tanto para el trayecto a pie del ciudadano como en coche.

En estos momentos hay hasta 20 obras dentro del Casco antiguo en lugares como la calle Villahermosa, Artigas, en la plaza del mercado con el centro de interpretación, en el edificio de la Española, hay hasta tres obras en la pequeña calle de Justo y Pastor, dos en la calle petronilas, las de ampliación del propio ayuntamiento de Huesca, en casa Aísa, en la calle Pedro IV con una nueva promoción de viviendas. Y dentro de poco podrían comenzar diversas intervenciones en la calle Alfonso I de Aragón.

Eso sí, pueden realizarse muy diversas lecturas de esta situación: la ausencia de un mismo estilo urbanístico que unificara el barrio. En algunos sitios se obliga a la conservación de un estilo antiguo mientras que en otras partes encontramos edificios que bien podrían estar en cualquier parte de los ensanches de la ciudad. Los constructores denuncian el elevado coste que supone asumir las catas arqueológicas, estudios del subsuelo obligados por patrimonio para promociones de nueva planta en la zona antigua. Este requisito puede llegar a encarecer el precio final de una vivienda en más de un millón de pesetas. Pero sobre eso queda un indiscutible interés por vivir en el casco, una vuelta, por fin de la ciudad a sus orígenes.

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