Especial Casco Antiguo.- Ruinas en el Casco

Ruinas.-

Pensar en el casco antiguo nos da una imagen de calles estrechas, con una agradable sombra en verano. Pero también el prototipo de imagen, y más en Huesca puede ser la ruina. El estado de abandono que ha sufrido esta zona de la ciudad, la preferencia de la población oscense por vivir en lugares nuevos ha hecho que el casco, los barrios de San Pedro y la Catedral, haya recibido el nombre de viejo, más que de antiguo.

Muchas casas han rendido cuentas al tiempo y en estos momentos son ya solares, o en el mejor de los casos nuevas edificaciones. Pero todavía es patente el deterioro de una zona que en los últimos años se caracteriza por una población envejecida o bien con una economía familiar que impedía acometer obras de reforma en profundidad. Hay alrededor de una docena de casas que se encuentran en un pésimo estado que llama la atención. Quizá todas no tenga el grado de ruina por un tribunal, pero a buen seguro que no sería el lugar donde nadie soñaría vivir.

Casa Vilas, su entorno, incluyento la nevería es uno de los ejemplos que no necesita palabras. En el mismo coso bajo, un poco más allá, encontramos esta fachada que realmente engaña. Éste es su aspecto, pero si lo observamos desde la calle La Palma. En la plaza de San Pedro, uno de los lugares más céntricos y turísticos, encontramos este edificio.

Cerca de la catedral se encuentra esta casa en la calle Escalinatas. Hace ya años que se obligó a la familia que vivía aquí a desalojarla. Pero sus puertas siguen abierta, y el edificio en pie.

Los propios vecinos del barrio nos llaman la atención sobre esta vivienda. Desde hace ya tiempo, sus tres familias, por supuesto también con niños, se guarecen de la lluvia con unas telas azules, a falta de tejas y tejado. Nos dicen que hace tiempo que la barandilla de la escalera se cayó, y que cualquier día puede pasar cualquier cosa.

Y en esta situación se encuentran estos edificios. Es la calle Alfonso I de Aragón, la calle que va desde la plaza de los Fueros a la calle doña Petronila. Una calle que es muy transitada además de por los propios vecinos, por los numerosos alumnos que tiene la escuela de adultos Miguel Hernández, que también se ubica en esta calle. Y mucho más cuando ahora se ofrecen en estas dependencias clases de castellanos para inmigrantes.

Y para demostrar que estas ruinas no son ninguna broma, recordar que el año pasado se derrumbaba de repente un edificio en la calle Justo y Pastor. No se sufrían daños personales pero además del gran susto, la caída de esta casa afectó a la vecina, lo que obligó a sus propietarios a abandonar la casa. Afortunadamente, estas casas se encuentran en estos momentos en plenas obras.

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