Especial Casco Antiguo- Las Bellezas de la parte antigua

Bellezas del casco

Cerramos este puzzle de 5 piezas que hemos realizado en Localia Huesca sobre el Casco antiguo a lo largo de esta semana. Y después de pasar por los solares, las nuevas construcciones, los servicios, o su ausencia y los edificios en ruina, queremos finalizar descubriéndoles algunos rincones inigualables, que sólo se pueden encontrar en esta parte alta, la más antigua de la ciudad.

Porque algo tiene que haber para que los vecinos de este barrio apuesten por él, quieran seguir viviendo en la zona. Existe una magia, un sabor añejo, una atmósfera distinta, una clara diferencia en la forma de transcurrir el tiempo que en estos momentos anima a que muchos vuelvan su mirada hacia estos orígenes de la ciudad y lo elijan para vivir.

Calles como Villahermosa, La correría, la plaza de San Pedro, la de la Universidad, la coqueta plaza de Latre, las cigüeñas de la Catedral, el interior de alguna de sus casas, como esta, la que pertenecía a Marieta Pérez, con la riqueza de sus frescos, que nos hablan de una época completamente distintas, la rampa de acceso a la Escuela Taller, en la calle Desengaño, la plaza de San Juan de la Peña, detrás del Museo provincial.

Son esos pequeños rincones que nos recuerdan que Huesca tiene más de 2000 años, y que a pesar del paso del tiempo, su espíritu parece seguir y nos acompaña cuando disfrutamos, cualquier día entre semana, o cualquier domingo, de la tranquilidad del paseo por la extraña trama de calles.

Y junto a los vestigios de hace siglos, los nuevos tiempos nos traen nuevos vecinos. No es extraño oir en verano, cuando se abren los balcones, junto a las canciones de moda en nuestro país, nuevos rimos que vienen de muy lejos. Varios locutorios y una tienda de alimentación hablan de la nueva realidad de un barrio que vuelve a recuperar una riqueza que hace ya tiempo dejó de tener. Y es que la mezcla debe ser el futuro de esta zona, que es una de las más desconocidas, uno de los pocos lugares de la ciudad donde un oscense podría, cuanto menos, desorientarse.

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