El arquitecto de la diócesis confirma que hay que actuar con urgencia en la cubierta de la Compañía.

La simple intervención ya no es suficiente. La iglesia de San Vicente el Real, la Compañía, necesita de una actuación en toda regla, principalmente en su cubierta. El arquitecto de la diócesis, Joaquín Naval, ya realizó un informe antes del pasado verano, en el que se ponía de manifiesto que la estructura de madera que sustenta la cubierta está agotada, lo que obliga ya a cambiar piezas. Y es que los simples trabajos de mantenimiento y conservación, o de retejado para evitar las goteras no son siquiera eficaces. En la actualidad, también por problemas de pendientes, se están produciendo en el tejado desplazamientos de faldón; se trata de movimientos que no son puntuales, sino más de conjunto. Por ello, la actuación que se debería acometer es el levantamiento integral de la cubierta, reparación de la estructura portante, y recubrimiento con la tabla y la teja. Por todos estos problemas, se está a la espera de que Patrimonio de la DGA dé su permiso para emprender algún tipo de restauración.

Otro problema, aunque éste sería de segundo orden, es el de la fachada, construida a base de ladrillos y piedra arenisca, trabajada y moldurada. La fragilidad de la piedra ha hecho que se descomponga. Es entonces cuando se crean placas que, con los cambios térmicos, acaban cayendo, como ocurrió ayer. En este caso, para la rehabilitación habría que comenzar por hacer un estudio de la patología que tiene la piedra.

La iglesia de San Vicente el Real data del siglo XVIII. Se trata de un austero templo de estilo barroco, con una planta de iglesia que pertenece al modelo jesuítico. La fachada es obra de Yusef Sofí, arquitecto que también intervino en Salas y en algún punto de la basílica de San Lorenzo.

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