El mundo de la gastronomía altoaragonesa pierde con Lorenzo Acín a uno de sus más importantes puntales.

El restaurador Lorenzo Acín, fallecía esta pasada madrugada en Pamplona, tras una larga enfermedad, que supo sobrellevar con una gran entereza y buen humor. Su desaparición es llorada en los ámbitos gastronómicos, donde se le tiene como un gran innovador y emprendedor, oscense inquieto y de un extraordinario carácter, que llevó a la Venta del Sotón a los primeros puestos de la restauración en España. Lorenzo Acín tenía 51 años, estaba casado y tenía tres hijos. Su funeral se celebrará el domingo 24, a las 10 y media de la mañana, en la basílica de San Lorenzo.

Lorenzo Acín Boned, junto con sus hermanos Luis y Jesús, comenzó su andadura al frente de la Venta del Sotón, hace ya más de 30 años, partiendo de un pequeño bar y una gasolinera en Esquedas, que regentaban sus padres León y Pepita. Su juventud se pasó entre fogones, costillas y chorizos. Hoy en día se trata de un afamado restaurante, destacado en las más prestigiosas guías de gastronomía, con capacidad para 450 personas.

El infatigable trabajo de Lorenzo, en esta etapa en solitario tras la marcha de sus hermanos a otras facetas profesionales, consiguió sacar adelante el negocio, y hacer a la Venta del Sotón miembro de la Asociación de Restaurantes de la Buena Mesa, de la Chaîne des Rôtisseurs y de la Asociación Magistral de Gastronomía. Cuenta también con el primer premio de fomento de la cocina altoaragonesa. Recientemente, recibía el Premio Alimentos de España, otorgado por el Ministerio de Agricultura, como mejor establecimiento de restauración. Los premios, los reconocimientos públicos y las felicitaciones se han ido sucediendo uno tras otro en los últimos veinte años.

Con su máxima, ?Nuestra historia es el trabajo diario?, Lorenzo Acín ha conseguido situar a su restaurante en lo más alto de la gastronomía, siendo admirado, además, por su talante y su buen trato. La Venta del Sotón concita importantes visitas de amantes de la gastronomía, que se acercan hasta el establecimiento para deleitarse con sus platos y su servicio. Y podrán seguir haciéndolo, puesto que, predicando con el ejemplo, Lorenzo ha dejado tras de si la continuidad de la saga, con su hija Ana que, tomado ya el relevo, camina por los senderos que dejó marcado su predecesor.

Lorenzo Acín también tuvo su faceta asociativa. Fue impulsor de la Cofradía Nacional de la Buena Mesa, junto a los más afamados restauradores de España, era vicepresidente 2º de la Cámara de Comercio de la provincia de Huesca, y a lo largo de su vida profesional, jugó un importante papel en la Asociación Provincial de Hostelería, que contribuyó a dinamizar desde su puesto de vocal, durante muchos años. Su secretario, Javier Peña, recuerda su faceta de gran emprendedor.

El mundo de la restauración oscense hoy está de luto. Sus compañeros recuerdan a Lorenzo Acín como alguien que supo sacar lo mejor de la cocina del Alto Aragón.

Pero no sólo se le echará de menos en el mundo de los fogones, los platos y los menús. Lorenzo Acín deja amigos en todos los ámbitos de la sociedad oscense, y también fuera de las fronteras provinciales, donde consiguió ser conocido y además, algo que es más difícil, reconocido.

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