El Ministerio de Medio Ambiente se compromete a buscar una solución a Santaliestra.

La Comunidad General de Riegos del Canal de Aragón y Cataluña ha celebrado su Asamblea Ordinaria. Regantes y Administración irán de la mano a la hora de defender ante el Tribunal Supremo el recurso de casación contra la sentencia de la Audiencia Nacional, de cara a que el embalse de Santaliestra sea una realidad. La Asamblea ha ratificado que se deben agilizar las obras del Pacto del Agua de Aragón. Asimismo, se ha observado la situación preocupante de escasez de agua. Y es que este año la falta de este recurso puede provocar el cierre del Canal en el mes de agosto.

El presidente de esta Comunidad, José Luis Pérez, considera que el principal problema que se vive en esta zona regable es la falta de regulación hídrica, lo que ha propiciado la existencia desde hace unos años de una sequía estructural, que se ve acrecentada en este momento por la sequía climática.

Se ha llegado a este encuentro con la inquietud existente por la falta de reservas de agua para poder hacer frente a la demanda de los agricultores. Ha estado presente en la Asamblea el director general de Obras Hidráulicas del Ministerio de Medio Ambiente, Ramón Álvarez Maqueda. Ha apuntado que el Gobierno central va a intentar buscar la solución más adecuada al conflicto abierto en torno al embalse de Santaliestra, en el río Ésera.

Ministerio de Medio Ambiente y regantes del Canal de Aragón y Cataluña van de la mano en la batalla jurídica iniciada en referencia al embalse de Santaliestra. Las obras, según las previsiones ministeriales ya se tendrían que haber iniciado hace semanas; sin embargo, los procesos abiertos han obligado a estudiar la conveniencia o no del inicio de los trabajos, ya que, en ese momento, se hace efectivo el crédito acordado con La Caixa por parte de los regantes, que han de financiar el 50 por ciento de las obras.

Santaliestra tendrá una capacidad de ochenta hectómetros cúbicos de agua, a los que habrá que sumar los veinte con que contará el embalse de San Salvador, que regulará el Canal de Zaidín. Cien hectómetros que se observan como imprescindibles para poder afrontar las campañas de riego con garantías de no tener que llevar a cabo restricciones de suministro, algo habitual en los últimos años.

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