Cartas al director: Túnel de Bielsa

Manuel Garrido

Faltan horas: se acerca la fecha prevista unilateralmente por el Gobierno francés para cerrar el paso por el túnel de Bielsa-Aragnouet a vehículos que superen las 3,5 toneladas, es decir, camiones y autocares. Se trata de una pésima noticia para el desarrollo de nuestra comunidad autónoma, que verá frenada su creciente relación con el Midi.

Si no cambian las cosas, si las gestiones que se impulsan contra reloj desde España no alcanzan el éxito, la aventura de un túnel que nació en 1976 sufrirá un fuerte varapalo el próximo martes 26. La historia de ese paso en estos años es de por sí bastante triste, ya que los esfuerzos de la administración gala por mejorar túnel y accesos han sido lentísimos, desproporcionados en relación a la vertiente española.

Siempre ha sido fácil comprobar el escaso interés de la administración central gala por este tema: se nota en los accesos y en la mitad de túnel que les corresponde: asfaltado, iluminación, goteras, filtraciones. A eso se añade la tardanza en la retirada de la nieve, y unas lentas mejoras en la infraestructura, con rectificación de curvas, variantes en los pueblos y anti-avalanchas que han tardado mucho en llegar.

Aún con todo, la situación ha mejorado desde 1976. En esos primeros años el túnel permanecía cerrado en invierno. Poco a poco la apertura ha ido ganando espacio y el horario de tránsito se ha aumentado. El turismo ha contribuido a difundir este paso de Bielsa y se iban superando los tiempos en que muchos conductores de autocares desconocían la palabra Bielsa o pensaban que te referías realmente a Viella. Numerosos puntos de ambas vertientes se han visto beneficiados por el tráfico y, al mismo tiempo, el número de siniestros no es reseñable.

El cierre de Bielsa para esos vehículos es mala noticia inmediata para el Sobrarbe y la provincia de Huesca, pero también para todos los aragoneses. En estos días leemos el cierre de un Portalet que no se limpia con rapidez y conocemos las grandes exigencias que Francia plantea en el nuevo Somport. El diálogo es difícil, la imposición es la norma y no se ofrecen períodos transitorios ni alternativas.

Todo un trabajo de promoción llevado a cabo en estos años por numerosas instituciones y entidades aragoneses se verá recortado, y se tirará por tierra y se cortará cualquier programa de futuro, en momentos en que los intercambios van en aumento. Aragón es destino entrañable y amable en el Midi, tanto en Toulouse como en localidades turísticas tipo Saint Lary, que generan numerosos grupos de turistas. Es fácil comprobar ese sentimiento, con ocasión de viajes profesionales a Lourdes-Tarbes-Toulouse, ferias, Salón Internacional de Turismo Pirenaico, Ruta Mariana, etc.

Todos compartimos la necesidad de que el tráfico por los túneles gane en seguridad, pero somos muchos los que pensamos que es compatible la continuidad en el tráfico con la seguridad. Es difícil aceptar semejante imposición que no tiene en cuenta la búsqueda de soluciones alternativas. Nadie cree que la tecnología no pueda ofrecer hoy fórmulas que hagan posible la continuidad y la mejora de un paso cuya consecución en 1976 fue realmente un sueño hecho realidad gracias al esfuerzo de las dos vertientes, protagonizado por nombres bien cercanos, como puede ser Vicente Mir, ex alcalde de Saint Lary.

Dar un tijeretazo en un paso que no tiene treinta años supone adoptar la solución más fácil y más inaceptable, confirmando la mala suerte que tenemos en Aragón con los pasos a Francia. Confiamos en la celeridad y en la fuerza de nuestros representantes para que se demore la decisión, se abra el diálogo y se encuentre una solución válida para todos. Mientras tanto podemos acudir el domingo a la convocatoria del ayuntamiento y empresarios de Bielsa, en la boca española del túnel. Faltan horas.

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